miércoles, 23 de septiembre de 2009

IT'S MIRANDA! MY LOVE

Te juro que no vi que no eras más para mí. Y pasó el tiempo. Tiempo que se violentó entre los dos. No quiero escuchar. Los amores de la adolescencia marcan lo que uno va a buscar del amor por el resto de la vida. Lo que se va, pasó, pero tu amor se quedó dentro de mi. Lo que hubo aquí fue un romance juvenil. Fue un amor tan neto, tan amoroso, como a la vez asqueroso y enfermo. Simbióticamente horrible y persecuto. Incoherente, lindo y tosco. Bruto. Pudo haber sido tando, pero fue mal llevado... Histéricamente erotizado. Y eso fue algo tan cautivador. Me dio todo ese drama e infantilismo que necesitaba. Fue el amor del crecimiento y descubrimiento interior.
Y siempre voy a esperar que vuelva a ocurrir, aunque sea con otra persona.
Pero nunca voy a olvidar ese amor que me hizo sentir realmente viva. Cuando sea grande, cuando ya te haya superado, voy a vivir y recordar en un segundo a ese pequeño que amé y que me produjo tanto. A ese niño que me cuidó y que me creó. Que me hizo sentir cosas tan intensas que son secretas para la mayoría de las personas. Y aunque el presente sea un tanto incomunicativo (aunque hablemos horas), todo lo que me produciste va a seguir vivo hasta el día que me muera.
Y parece que hablo como si este amor o ruptura se estuviese desarrollando en el presente, pero ya pasó bastante tiempo. El suficiente para que vos te hayas olvidado. Y estuviste muy bien. Lo triste de las canciones de Miranda! no son las letras que relatan peleas, desencuentros, dramas y tragedias. Lo que da pena es que no hay ninguna canción sobre dos personas, una de las cuales vive por ese amor, y la otra ya se olvidó por completo. La otra ya no tiene ni siquiera respeto o aprecio al pasado.
Cuando uno entiende lo que es amar, amar verdaderamente a alguien, por más violento que sea (es puro), a una tan temprana edad como a los 16 años, queda marcado para toda la vida. Y no puedo ni explicar cuando ese amor es rechazado, pisado y desvalorizado. Y mal llevado por uno mismo. Es que... a mi me tomó tan de sorpresa, yo era una niña que no era conciente de la magnitud del interior de una persona, ni de lo intenso que puede ser un amor.
Y ahora sólo me queda vivir noviazgos como espera la gente normal. Relaciones, convivencias. Lo que voy a buscar siempre es que alguien se meta adentro mío y yo adentro de esa persona. Simbiosis. Simbiosis para siempre.
Yo quisiera poder demostrarte cierta paz, pero realmente todo lo que hago te asusta. Necesito poner un corte a eso, para poder verte a la cara de nuevo. Como si fuese la primera vez. Pero la primera vez de una nueva etapa. Necesito que ambos entendamos y compartamos un sentimiento: en el pasado que compartimos éramos personas diferentes. Cuando interactuamos, somos los cadáveres del pasado. Y yo no quiero eso.
Pero hay un problema que tendré que explicar esquemáticamente. Un cuadrado, donde estuvimos nosotros dos, donde vivimos todo lo que nosotros sabemos. Ese cuadrado tiene un contenido emocional tan profundo que nos ahoga. Pero al ahogarnos nos llena, y a mi me encanta estar llena. Sin embargo, hace mucho tiempo que vos abandonaste el cuadrado, te fuiste al mundo exterior, donde todo es infinito y espumoso. Si yo quiero renacer con vos de alguna manera, voy a tener que abandonar el cuadrado, porque desde el pasado no podemos vivir. Vos estás en el exterior buscándote, sí, buscándote a vos, porque a partir de la diversidad que te aporta el exterior vos te reconocés y construís. Y en el exterior nosotros no somos nada, nada más que personas que compartieron un cuadrado. Y eso puede ser algo muy negativo. Lo dificil, y aquí radica el problema, es que es muy dificil crear un nuevo cuadrado en medio de todo ese infinito. Y más dificil es encontrarte. Encontrar al verdadero ser, a la persona que conocí, pero evolucionada, renovada, nueva, reconstruida y construida.
Yo ahora estoy dentro del cuadrado. Todo el tiempo pienso en que vuelvas. Eso es imposible y lo entendí. Entonces me ilusiona ir a buscarte. Pero, no puedo lograr pensarlo en los términos de crear algo nuevo, sino de salir a buscarte con una soga que me ata al cuadrado, para no perderlo. Para no perderme.
El tiempo será la clave. Para cualquiera de las salidas posibles. Ya sea reencontrarte y construir un nuevo cuadrado, como encontrar una nueva Juli y nuevas perspectivas. Lo importante es poder cortar la soga que me ata al cuadrado que compartimos.
La verdad, que más que cuadrado, eso fue un espiral o una forma no definida. Digo cuadrado porque me imagino donde luchan los boxeadores.
Espero verte en Nueva York dentro de unos años.
Sí, volví a la fantasía. Bueno, nada. Lo que saco a limpio es que, quiero paz. Quiero que la incomunicación se acabe. Que se acabe la repulsión, el rechazo y el miedo. Somos nuevos. Démonos el tiempo que sea para que cada uno corte la soga con el cuadrado. Vos lo hiciste ya, hace rato. A mí me va a costar más, mucho más. Pero si sé que en el futuro vas a estar (en la forma que sea), me voy a desprender más facil.
Quizás ahora deba estar sola para no herir a nadie. Para no herirme. Y para crecer que mucho me falta todavía.

Le quiero dar un entierro honorable y lindo a ese pasado que tanto me marcó, aunque eso sea una formalidad.
Au Revoir

jueves, 3 de septiembre de 2009

TERROR TERROR DREAMS

Sentada contra la ventana, llovía poquito, estaba fea, tenía el pelo frizzado y ruloso, amorfo, me hacía vulgar y el reconocerme ordinaria me hacía instintivamente refugiarme en los aposentos de mi cabeza. En el frasquito de los recuerdos cercanos había oscuridad plena. Darker than black. Y así, en la oscuridad las venas comenzaron a vibrar y a retorcerse, Algunas explotaban y otras se anudaban, tirando fuerte fuerte. Se enroscaban con los huesos y hacían presión. Se hinchaban y la piel colapsaba. Iba agrietándose y el cuerpo se asemejaba cada vez más a un matambre. Hecha un ovillito, sobre la columna vertebral iba abriéndose la piel. Los dientes se derretían. Calcio líquido salía por los ojos, cristalizándose al caer por la mejilla carcomida por el ácido. El cráneo tenía rupturas que emanaban jugo cerebral, el cual era expulsado por los orificios auditivos.