martes, 3 de enero de 2012

EL AVENTURADO VIAJE DESDE LO DE MI AMIGO

Era lunes, altas horas de la madrugada soplaban en la cancha de la esquina. Yo caminé una cuadra más y me senté en la entrada de una casa a esperar mi colectivo. Pasaron dos cucarachas y una moto.



Luego vino el colectivo 172 y lo paré. A lo lejos noté que estaba vacío y me resultó familiar. Muy seguido pienso en "ir solo en el bondi". Cuando subí descubrí que había un gordo, y luego se subió un tipo. Nos cruzamos con unos travestis y luego alcanzamos un colectivo 99. Me daba un poco de temor bajarme porque es una zona medio oscura. Bueno, llegó la hora, me bajé y caminé rápido hasta llegar a Avellaneda y después sólo caminé. Me crucé a un motoquero y a su perro.
Luego, tomé una calle donde viven muchos bolivianos, pero que hasta hace poco vivían gitanos. Deben ser los bolivianos de la verdulería de la vuelta. Y de una ventana se veía asomada una cabeza negra mirando con psicosis mi andar. Se me enfrió la sangre pero mantuve mi paso, firme y apretado. Me gusta hablar de "apretar el paso".
Yo tengo la piel muy suave y tenía puesto un vestidito así que cualquier chico podría haberse ahogado en mis macabros.
Al acercarme a la cabeza negra, cuya existencia nunca creí real, vislumbré una maceta. Seguí caminando y tomé Segurola, la avenida. Venía un 114 y se escuchó un estornudo desde una ventana de un departamento. Seguí caminando y pasé por el kiosco cerrado del gordo metalero de pelo largo que me vende las Pipas a $1,50 el paquete. A veces me hace pequeños descuentos y me dice "por ser vos". No gusta de mí, es sólo un gordo simpático. Siempre voy con Brishit.
Che mirate este video:


Bueno y seguí caminando y me encontré con este pibe:


Me sorprendí. Quise guardarla de algún modo y llevarla a casa pero seguí mi marcha. Me crucé con un gatito salvaje blanco que me miró con ojos amenazantes y llegué a casa. Me preparé un sandwich de matambre con pan viejo y mayonesa. Vine acá y vi que mi reciente-ex-pibe está conectado y me quise morir. Me comí el sandwich y dije "tendría que haber traído más matambre". Pero bueno, calcular todo no es posible.
Cordiales saludos desde la tercer madrugada del año,
Juli Flogger Super Star

viernes, 18 de noviembre de 2011

MI NOVIO DEL BONDI

alerta chico apuesto on the bus
sonrisitas uh-uh
de espaldas nos damos vueltas
vos sabés: sos el chico
sos de los chicos
sos del tipo
lo apreciás no mucho
mucho menos de lo que yo querría

martes, 1 de noviembre de 2011

PROJIBIDO ESTACIONAR

Hombre Pensado Prensado Pausado

el hombre pensado prensado pausado
tiene manos de diario
y medias que cubren sus pequeñas pantorrillas
escarpines
azules protegidos por cuero marrón
y suela de goma
en la derecha tiene una lapicera
con la que subraya la mano de diario
mi camisa de flores le robaron
un ojo de costado y la tinta
que le ensucio los brazos

un asiento y una puerta
atraviesa su costado de ojo
para llegar a mis flores

mi pelo pesado al hombro lo saluda
él se piensa prensado pausado
ante la puerta que lo despide
dos segundos dura un chau
que me imaginé

y ahora La Paternal lo recibe
pensando una pausa
para prensar al hombre


a vos chica te veo la cintura
la piel linda que tenés en la cadera
debajo del celeste enfermera
me pusiste mal, me ganaste mal

y no le puedo decir a nadie
de tu piel linda
en la cintura tu piel es linda
y no lo puedo contar

D:

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL TREN DE LAS SEIS


Mi historia existe porque está escondida en una habitación; la historía en si se acabó con el presente. La tengo porque logré encerrarla entre los minutos, apurada por el segundero y mi reloj roto.

Eran las seis en punto, me subí al tren en Plaza Miserere. Tuve suerte: encontré un asiento vacío entre las personas paradas. Me senté al lado de la ventana a escuchar las noticias matutinas por la radio que traía en el bolsillo de mi traje. El pie le ganó a la cabeza y se durmió. Pero la cabeza remató y envió un impulso eléctrico que lo hizo despertar con una convulsión.
Eran las seis en punto y el periodista de la AM 108.8 relataba el caso de la nena boliviana desaparecida en Lugano. Daniela se llamaba, la habrían encontrado en su país de origen. El locutor, inseguro, presumía, según fuentes allegadas a la familia de la nena, que habría huido y que estaría embarazada. Trece años tenía... qué desastre.
El tren iba repleto, tuve suerte de encontrar ese asiento. Al llegar a la oficina me tomaría un café con leche. El día anterior no había azúcar, deseaba que ese día alguien se acordara de llevar. Yo no me acordé, claro.

Las seis en punto eran. No llevaba azúcar, me había olvidado. La mañana anterior me había preparado un té y cuando abrí la azucarera la descubrí vacía. Lo tuve que tirar, no me gustan las bebidas amargas. La radio sintonizaba un periodístico policial y entre otras noticias, dos trenes del Sarmiento habían colisionado entre si, arrastrando junto a ellos a un colectivo que cruzaba las vías con la barrera baja, a cuarenta y cinco grados del suelo. Murieron veintisiete personas y resultaron heridas otras ciento cuarenta y uno. Todavía no había amanecido y el colectivero no pudo ver la barrera baja, ya que las luces de la estación no funcionaban. Esa noticia me afligió y arruinó mi receso.

El reloj marcaba las seis en punto, el cielo estaba oscuro y frío. Caballito quedaba atrás y la radio me informaba sobre las inminentes noticias del embarazo de Daniela. Por suerte, intercalaban algunas canciones entre las tragedias. Canciones que cantaban más tragedias. En Flores se subirían nuevos pasajeros, cada una portaría su tragedia. Las llevan en sus caras. En sus caras sobre las piernas paradas. Las piernas paradas sobre zapatos de oficina. Zapatos de oficina que cubren los pies dormidos fríos. Esta semana iban a arreglar el ascensor, dijeron. Subir seis pisos por escalera no es para todos los zapatos, dije. Dijeron que faltaba presupuesto y que si el consorcio del edificio no pagaba lo que debía a la empresa, no podían solucionar el problema. Los zapatos no aguantan, dije. Ni las piernas, ni las caras. Las caras de tragedia.
Eran las seis en punto y llegábamos a Flores. Eso creía, porque ni las luces de la calle ni de la estación funcionaban. No había pasado mucho tiempo desde Caballito, eso creía. Alguien gritó y algunos saltaron. Yo no me percaté porque el locutor de radio me entretenía con la tragedia de las francesas desaparecidas en el Norte. De no creer... a los asesinos los atraparon porque se quedaron con el celular de una de las víctimas y los rastrearon.
Las caras se horrorizaban. Miré mi reloj, eran las seis en punto. El segundero no se movía, se había roto.

sábado, 10 de septiembre de 2011

A BRISHIT: -TODO- MI AMOR

por qué todo hace tanto ruido esa es la pregunta y controlar la expectativa de algeuin desde arriba mirando su hocico tan pequeño pero en realidad mi poder no es más que el del microondas que genera en torno a mí una importancia aparente que no es tan aparente porque al fin y al cabo soy la obradora de todo esto. pero las luces hacen ruido als cosas los movimientos el estar hace mucho ruido es como re caótico y no estoy hablando con metáforas eh o sea te movés y como que hay un montón de bardo y después te sentás hacés pis y silencio entonces ahí te das cuenta de queno había bardo o sí. quién sabe. tal vez haya alguein del otro lado de la habitación.  por qué me mirás así. por qué atravesás las paredes con tu mirada de esa forma tan feroz. me estás observando juzgando suplicando rogando contemplando qué estás haciendo por dios. me odias? realmente estás sintiendo toda esa furia e indignación? tanta indignación cabe ne un hocico? no te creooo yo creo que estás convaleciente y yo sigo teniendo el poder. ahora qién tiene el podeR? ah? quien tiene el podeR? AH? yo escucho todo acá, yo tengo las orejas acá. al lado hay una fiesta y lo sabemos proque YO LO SEEEE.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

ADIOS

Esta es mi declaración de muerte. No quiero ser nadie. No quiero existir. No quiero tener cuerpo casa deseos familia sexo. No me gusta Dalí no me gusta leer no me gustan los museos no me quiero ir a París no quiero viajar a Nueva York no quiero estudiar Letras no quiero ser egresada del Nacional Buenos Aires no quiero tener que querer no quiero tener que ser no quiero hablar francés ni inglés ni ir a un hostel ni salir un sábado a la noche. Me quiero morir. Estoy harta de tener que estar acá y nadie se da cuenta. No se ni para que me parieron. Ahora tengo que lidiar con esta vida de mierda porque, aunque tengo todo, no quiero tenerlo. No quiero estar. No puedo esperar a que mis padres se mueran, ahí sí me voy a poder suicidar. Tal vez tenga que matar a mi mamá. Me encantaría quedarme paralítica así tengo una excusa que para ella resulte razonable y poder suicidarme. Ojalá, ojalá mañana me pise un auto. Ojalá mañana pueda reunir las fuerzas para pararme en medio de Avenida Las Heras, en la esquina de Coronel Díaz. Le mandaría un mensaje antes a mi psicóloga, así no me espera al pedo. Me chupa un huevo que el gil que lea esto diga UH QUE ROMPE PELOTAS PENDEJA DE MIERDA CAPRICHOSA EGOISTA INSOPORTABLE SUICIDATE DE UNA VEZ Y DEJANOS DE JODER. Es más complicado de lo que parece. Porque además de tenerle miedo a la vida le tengo miedo a la muerte. Por eso me gustaría ni haber nacido. No odio mi vida porque sea mala, sino porque NO TENGO GANAS DE VIVIR. No quiero ni tener que estudiar ni tener un futuro una carrera una casa ni casarme. Y no es que no quiero eso porque quiero otras cosas. No quiero nada. Quiero desaparecer. No crean que cuando estoy con ustedes finjo ser feliz o sonreir o que me gusta ir a los museos o viajar, son las excusas que me pongo para tirar un rato más. Conmigo pueden hacer lo que quieren. Estoy transpirando un montón ay me quiero ir por dios no quiero tener ninguna sensacion me gustaría quedarme dormida y no despertarme nunca. Ya ni dormir disfruto odio soñar es algo tan tedioso tener que vivir hasta cuando duermo. Los odio a todos y me odio principalmente a mí estoy llena de violencia y no estoy llena de violencia soy violencia y odio y egoísmo soy un embrión un feto horrible subdesarrollado que no se puede desenvolver y no traten de entender nada, mi psicóloga mañana cuando le diga esto va a intentar hurgar en los porqués y aplicarle una lógica Y NO HAY LÓGICA NI RAZÓN ESTOY HARTA DE TODO LO QUE TENGO QUE PENSAR Y RAZONAR NO SOPORTO VIVIR EN ESTE ESTADO DE RAZONAMIENTO CONSTANTE NO ME PUEDO ESCAPAR DE MI me da miedo ir a la cocina y buscar un cuchillo para cortarme las venas y a la vez tengo un deseo tan profundo que vengo alimentando hace meses y meses de desesperación... un segundo, hasta siento que no me va a doler y que si me duele va a ser sólo una sensación más que se va a suprimir junto con todo este estpanto. Me gustaría decirle tantas cosas a tantas personas que no las puedo decir porque finjo que no me importa como todos los demás. Pero sí, me importa. Soy una obsesiva y no soporto más vivir así ni de otra manera no quiero aspirar a algo mejor. No quiero aspirar ni expirar no quiero desear quiero esfumarme. Mis amigos, mis tres amigos, me van a superar. No se preocupen. Mi mamá tiene 58... si vive hasta los 80 ponele.... como 22 años... no quiero esperar 22 años, por eso digo que la tengo que matar, pero ella quiere vivir, ella ama la vida... por qué tiene que ser de Virgo... Mi papá me superaría, de todos modos muchos años no le quedan a él... Mis hermanos también. Mi mamá es el problema... ella se compromete tanto con todo... yo creo que si quedara paralítica entendería que no quiero vivir más. Hace meses que todas las noches miro la ventana con un vértigo divino que me llama a saltar la reja y tirarme que me abrace el pavimento que me sustraiga que me hunda bajo la tierra prefiero estar hundida en la tierra y no estar hundida en mí. Yo soy inhumana, dejen de tratar de verme como una persona más, no me importa la gente que se muere de hambre, no me importan los nombres de los presidentes, no me importa el mundo. Y no porque sea una mierda, porque no me importa, porque no tengo deseos de estar acá, ni allá. No quiero cambiar nada, sólo desaparecer. No estar. No ser. Estoy transpirando mucho.

martes, 12 de julio de 2011

ME GUSTA EL FRÍO EL TUYO

en tu casa comíamos coco, en la cama
nos levantábamos, escaleras
y entonces, terraza
aïre: cárcel-fábrica abandonada
techos de chapa oxidada
marrón como las manzanas podridas

ahora ya no comemos más coco
tampoco ananá
sólo tenemos manzanas pödridas
que nos quedaron de mucho tiempo atrás

no es época de ananá ni de duraznos
tus yemas y tus huevos fríos
no los puedo más
me están cortando las venas

creo que tenés hörmigas en las sábanas
por eso te reís
sacalas de tu oreja
te ponés muy loco

mi oreja, tu oreja
le tenés miedo a los adjetivos posesivos
yo le tengo miedo a tu miedo
y tengo miedo de que te des cuenta
de mi miedo
y del tuyo
ahora es así: tu miedo; mi miedo
mi oreja; tu oreja
nada de tu-mi man-

los laberintos de mi mâno tienen señales
indican la salida
o la llegada, como quieras vos
eso seguro te aburre
me da miedo tu aburrimiento

yo soy así: plana
llana, no te miento
de mí, todo podés saber: te lo voy a decir
no te vas a esforzar en buscarlo
te lo doy yo
con burbujas te lo doy
recién salidito de la douche

tenía miedo de que te mueras con la lluvía fuerte
y tengo miedo de que busques compensar el frío de tus dedos
porque sé que en mí no encontrás la estufita
pero tengo guantes
no son de tu estilo, ¿no?
me imaginé
ni me lo digás: ya lo sé

no combinan con tu piël
que está como la manzana
podrida, oxidada de mí
los gusanitos blancos que hay en tu tierra
te comen, de a poquito

me gusta tu frío
raro
raro que no me come, sös
pero no pienses mal de mí
soy sólo una víctima del hämbre

miércoles, 25 de mayo de 2011

CHUPA CHÚPAME

Tu mundo es un chupetín para mí.

Y NI NOS VIMO

El facebook me parece una mierda, principalmente porque se me fue de las manos, como a muchos. Probablemente a vos también y ni te fijaste, no sé. Yo le di una dimensión que nada que ver. O sea, no existe lo bueno y lo malo, pero sí algo que genera cosas negativas en las personas. En mí, por ejemplo. Mi vida social está ligada al facebook, y ni da. Por un lado, me entero de cosas que no tengo por qué enterarme. O sea, me entero de que es el cumpleaños del que se sienta del otro lado del aula y me veo poseyendo esa información. O cómo se divirtieron en la fiesta de anoche a la cual no fui, a la que no me invitaron. Cómo un gatito se histeriquea con otro gatito. Cómo se quieren todos, cómo se odian. Qué grosos que son, qué inútiles. Estoy harta de lidiar con los alteregos virtuales de todas las personas.
Algún día voy a volver a abrir mi cuenta, pero cuando ya no sea importante. No sé, me pudrí, no quiero entrar y enterarme de cosas o mismo, buscarlas. No quiero. Si no me importara, lo dejaría ahí, muerto. Pero sí, mi vida un toque pasa por facebook. No se si PASA POR, pero sí está estrechamente ligada. Y bueno nada, quiero ver qué onda con las horas libres que voy a tener y eso. Me da bronca que el entorno social de todos pase por una red, porque inevitablemente al no ser parte de esa red estoy un toque afuera del entorno social, en su amplio sentido. Pero prefiero no ser parte de eso, entonces. Por un tiempo igual, nada. Coman caquita y vomiten sangrita. Los quiero a todos ustedes chicos pásenla lindo jejejeje.
Sobe Rush.

martes, 10 de mayo de 2011

NAH MENTIRA

je

sábado, 7 de mayo de 2011

DESAPARECIERON LOS CUCHILLOS

Tengo muchas ganas de morirme sin darme cuenta.

viernes, 22 de abril de 2011

MIS EPIFANÍAS SON UN CLICHÉ

Todas las realidades están conectadas. La de los diferentes centros de percepción, entendidos éstos como individuos, como la de los infinitos puntos de la dimensión temporal y espacial. Créase o no :S

miércoles, 16 de marzo de 2011

JACOBO

Cuando Jacobo está en la calle no entiende muchas cosas, y lo más problemático para él es que entenderlas le resulta crucial. A Jacobo le perturba que la gente lo mire cuando camina, nunca sabe verdaderamente qué les pasa a todos. "¿Es porque soy lindo?" "¿Es porque mis movimientos son raros y descordinados?" "¿Es porque no sé caminar?" "¿Es porque todos están de la cabeza?". A veces hasta se le ocurre pensar que lo miran porque tiene media cara azul. Por las dudas, para el funeral de la abuela Leonor se pintó la cara de color piel, no vaya a ser cosa de ultrajar ceremonia tan digna con una ridícula cara mal pigmentada. Además, si arruinara el funeral de la abuela desviando la atención de los invitados, su madre le echaría la culpa de ser un demente. Que los llantos de culpa y conmiseración hacia la muerta se conviertan en cuchicheos y miradas desafortunadas hacia su persona le preocupaba más por la reprimenda de su madre que por las consecuencias en la velada. De todos modos, Jacobo ya estaba acostumbrado a ser el centro de atención, aunque sea una característica implícita de toda su existencia. Nadie hablaba de él ante él. De hecho, casi nadie se acercaba a Jacobo. Pero sabía que las miradas lo apuntaban. A él y a su media cara posiblemente azul.
En su casa Jacobo no tenía miedo, estaba solo y se sentía normal. En la calle no era normal, era raro. En su casa miraba la televisión, usaba la computadora, jugaba al Winning, no se bañaba, dormía, leía, satisfacía todas sus necesidades.
Salir a la calle lo ponía a Jacobo en una situación extrema. Debía estar alerta e identificar a quienes lo miraban. ¿Por qué lo miraban? "Qué desesperación". Era algo tan estresante. Cuando esperaba el subte, las personas que caminaban a su alrededor lo examinaban, de arriba a abajo, hasta que lo perdían de vista. Cuando entraba al vagón, a todos les sorprendía cómo Jacobo se sentaba. Cuando viajaba en colectivo, la gente lo miraba desde la calle. En silencio, claro.
Jacobo siempre encontraba momentos en los que su vida dependía de un simple accionar de él. A veces estaba sentado frente a su computadora y de repente se percataba de una pila sobre su escritorio. El deseo de tragarla y sentir la jaqueca y el dolor de estómago insufrible previos a la muerte le llamaban poderosamente la atención. Era como el vértigo, siempre tenía ganas de caer, el vacío lo llamaba a gritos. Por momentos se imaginaba cómo su centro de masas se convertía en un agujero negro que lo sustraía, era como caerse dentro de si mismo. Era como morir y a la vez vivir al máximo. Era como entregarse a su ser plenamente. Ese deseo natural e instintivo se traducía en su vida diaria como las ganas insuperables de caerse de un rascacielos al vacío del pavimento.
Desde ya, Jacobo era absolutamente inconsciente, sólo vivía los síntomas y las manifestaciones de su psiquis, sin entender qué había detrás de eso. Jacobo se quedaba con lo que sus sentidos le decían, con su percepción inmediata. Se obsesionaba con ser normal, pero no le bastaba con eso, no toleraba ser uno más del montón. Esa mirada constante que le brindaba el otro, los otros, le era repulsiva y a la vez necesaria para vivir, para sentir.