jueves, 15 de septiembre de 2011

EL TREN DE LAS SEIS


Mi historia existe porque está escondida en una habitación; la historía en si se acabó con el presente. La tengo porque logré encerrarla entre los minutos, apurada por el segundero y mi reloj roto.

Eran las seis en punto, me subí al tren en Plaza Miserere. Tuve suerte: encontré un asiento vacío entre las personas paradas. Me senté al lado de la ventana a escuchar las noticias matutinas por la radio que traía en el bolsillo de mi traje. El pie le ganó a la cabeza y se durmió. Pero la cabeza remató y envió un impulso eléctrico que lo hizo despertar con una convulsión.
Eran las seis en punto y el periodista de la AM 108.8 relataba el caso de la nena boliviana desaparecida en Lugano. Daniela se llamaba, la habrían encontrado en su país de origen. El locutor, inseguro, presumía, según fuentes allegadas a la familia de la nena, que habría huido y que estaría embarazada. Trece años tenía... qué desastre.
El tren iba repleto, tuve suerte de encontrar ese asiento. Al llegar a la oficina me tomaría un café con leche. El día anterior no había azúcar, deseaba que ese día alguien se acordara de llevar. Yo no me acordé, claro.

Las seis en punto eran. No llevaba azúcar, me había olvidado. La mañana anterior me había preparado un té y cuando abrí la azucarera la descubrí vacía. Lo tuve que tirar, no me gustan las bebidas amargas. La radio sintonizaba un periodístico policial y entre otras noticias, dos trenes del Sarmiento habían colisionado entre si, arrastrando junto a ellos a un colectivo que cruzaba las vías con la barrera baja, a cuarenta y cinco grados del suelo. Murieron veintisiete personas y resultaron heridas otras ciento cuarenta y uno. Todavía no había amanecido y el colectivero no pudo ver la barrera baja, ya que las luces de la estación no funcionaban. Esa noticia me afligió y arruinó mi receso.

El reloj marcaba las seis en punto, el cielo estaba oscuro y frío. Caballito quedaba atrás y la radio me informaba sobre las inminentes noticias del embarazo de Daniela. Por suerte, intercalaban algunas canciones entre las tragedias. Canciones que cantaban más tragedias. En Flores se subirían nuevos pasajeros, cada una portaría su tragedia. Las llevan en sus caras. En sus caras sobre las piernas paradas. Las piernas paradas sobre zapatos de oficina. Zapatos de oficina que cubren los pies dormidos fríos. Esta semana iban a arreglar el ascensor, dijeron. Subir seis pisos por escalera no es para todos los zapatos, dije. Dijeron que faltaba presupuesto y que si el consorcio del edificio no pagaba lo que debía a la empresa, no podían solucionar el problema. Los zapatos no aguantan, dije. Ni las piernas, ni las caras. Las caras de tragedia.
Eran las seis en punto y llegábamos a Flores. Eso creía, porque ni las luces de la calle ni de la estación funcionaban. No había pasado mucho tiempo desde Caballito, eso creía. Alguien gritó y algunos saltaron. Yo no me percaté porque el locutor de radio me entretenía con la tragedia de las francesas desaparecidas en el Norte. De no creer... a los asesinos los atraparon porque se quedaron con el celular de una de las víctimas y los rastrearon.
Las caras se horrorizaban. Miré mi reloj, eran las seis en punto. El segundero no se movía, se había roto.

sábado, 10 de septiembre de 2011

A BRISHIT: -TODO- MI AMOR

por qué todo hace tanto ruido esa es la pregunta y controlar la expectativa de algeuin desde arriba mirando su hocico tan pequeño pero en realidad mi poder no es más que el del microondas que genera en torno a mí una importancia aparente que no es tan aparente porque al fin y al cabo soy la obradora de todo esto. pero las luces hacen ruido als cosas los movimientos el estar hace mucho ruido es como re caótico y no estoy hablando con metáforas eh o sea te movés y como que hay un montón de bardo y después te sentás hacés pis y silencio entonces ahí te das cuenta de queno había bardo o sí. quién sabe. tal vez haya alguein del otro lado de la habitación.  por qué me mirás así. por qué atravesás las paredes con tu mirada de esa forma tan feroz. me estás observando juzgando suplicando rogando contemplando qué estás haciendo por dios. me odias? realmente estás sintiendo toda esa furia e indignación? tanta indignación cabe ne un hocico? no te creooo yo creo que estás convaleciente y yo sigo teniendo el poder. ahora qién tiene el podeR? ah? quien tiene el podeR? AH? yo escucho todo acá, yo tengo las orejas acá. al lado hay una fiesta y lo sabemos proque YO LO SEEEE.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

ADIOS

Esta es mi declaración de muerte. No quiero ser nadie. No quiero existir. No quiero tener cuerpo casa deseos familia sexo. No me gusta Dalí no me gusta leer no me gustan los museos no me quiero ir a París no quiero viajar a Nueva York no quiero estudiar Letras no quiero ser egresada del Nacional Buenos Aires no quiero tener que querer no quiero tener que ser no quiero hablar francés ni inglés ni ir a un hostel ni salir un sábado a la noche. Me quiero morir. Estoy harta de tener que estar acá y nadie se da cuenta. No se ni para que me parieron. Ahora tengo que lidiar con esta vida de mierda porque, aunque tengo todo, no quiero tenerlo. No quiero estar. No puedo esperar a que mis padres se mueran, ahí sí me voy a poder suicidar. Tal vez tenga que matar a mi mamá. Me encantaría quedarme paralítica así tengo una excusa que para ella resulte razonable y poder suicidarme. Ojalá, ojalá mañana me pise un auto. Ojalá mañana pueda reunir las fuerzas para pararme en medio de Avenida Las Heras, en la esquina de Coronel Díaz. Le mandaría un mensaje antes a mi psicóloga, así no me espera al pedo. Me chupa un huevo que el gil que lea esto diga UH QUE ROMPE PELOTAS PENDEJA DE MIERDA CAPRICHOSA EGOISTA INSOPORTABLE SUICIDATE DE UNA VEZ Y DEJANOS DE JODER. Es más complicado de lo que parece. Porque además de tenerle miedo a la vida le tengo miedo a la muerte. Por eso me gustaría ni haber nacido. No odio mi vida porque sea mala, sino porque NO TENGO GANAS DE VIVIR. No quiero ni tener que estudiar ni tener un futuro una carrera una casa ni casarme. Y no es que no quiero eso porque quiero otras cosas. No quiero nada. Quiero desaparecer. No crean que cuando estoy con ustedes finjo ser feliz o sonreir o que me gusta ir a los museos o viajar, son las excusas que me pongo para tirar un rato más. Conmigo pueden hacer lo que quieren. Estoy transpirando un montón ay me quiero ir por dios no quiero tener ninguna sensacion me gustaría quedarme dormida y no despertarme nunca. Ya ni dormir disfruto odio soñar es algo tan tedioso tener que vivir hasta cuando duermo. Los odio a todos y me odio principalmente a mí estoy llena de violencia y no estoy llena de violencia soy violencia y odio y egoísmo soy un embrión un feto horrible subdesarrollado que no se puede desenvolver y no traten de entender nada, mi psicóloga mañana cuando le diga esto va a intentar hurgar en los porqués y aplicarle una lógica Y NO HAY LÓGICA NI RAZÓN ESTOY HARTA DE TODO LO QUE TENGO QUE PENSAR Y RAZONAR NO SOPORTO VIVIR EN ESTE ESTADO DE RAZONAMIENTO CONSTANTE NO ME PUEDO ESCAPAR DE MI me da miedo ir a la cocina y buscar un cuchillo para cortarme las venas y a la vez tengo un deseo tan profundo que vengo alimentando hace meses y meses de desesperación... un segundo, hasta siento que no me va a doler y que si me duele va a ser sólo una sensación más que se va a suprimir junto con todo este estpanto. Me gustaría decirle tantas cosas a tantas personas que no las puedo decir porque finjo que no me importa como todos los demás. Pero sí, me importa. Soy una obsesiva y no soporto más vivir así ni de otra manera no quiero aspirar a algo mejor. No quiero aspirar ni expirar no quiero desear quiero esfumarme. Mis amigos, mis tres amigos, me van a superar. No se preocupen. Mi mamá tiene 58... si vive hasta los 80 ponele.... como 22 años... no quiero esperar 22 años, por eso digo que la tengo que matar, pero ella quiere vivir, ella ama la vida... por qué tiene que ser de Virgo... Mi papá me superaría, de todos modos muchos años no le quedan a él... Mis hermanos también. Mi mamá es el problema... ella se compromete tanto con todo... yo creo que si quedara paralítica entendería que no quiero vivir más. Hace meses que todas las noches miro la ventana con un vértigo divino que me llama a saltar la reja y tirarme que me abrace el pavimento que me sustraiga que me hunda bajo la tierra prefiero estar hundida en la tierra y no estar hundida en mí. Yo soy inhumana, dejen de tratar de verme como una persona más, no me importa la gente que se muere de hambre, no me importan los nombres de los presidentes, no me importa el mundo. Y no porque sea una mierda, porque no me importa, porque no tengo deseos de estar acá, ni allá. No quiero cambiar nada, sólo desaparecer. No estar. No ser. Estoy transpirando mucho.