sábado, 27 de noviembre de 2010

BASTA DE TEATRO

Los programas cuya consigna es “QUIERO SER FAMOSA”, encubierta bajo la nómina “Bailando por un sueño” (sueño? tan dramáticos íbamos a ser? chau) o “PopStars” son simbólicos. Son claros ejemplos, exacerbados, ridiculizados y llevados al extremo, del ocultamiento del ser por la vida en la sociedad como si ésta fuera un rebaño al que nos acoplamos por miedo y masificación. Para alejarnos del ser nos refugiamos en la normalidad, entre otras cosas. De aquí surgen conceptos como la fama por la fama misma. “Mi sueño es ser famosa”. Sería: yo no quiero ser cantante/actriz/modelo/mosquita y desempeñarme tan bien en la materia acorde a mis deseos y vocación, sino que es todo un medio para ser famosa, para llegar al refugio mayor y ser la reina de las refugiadas. La reina de las refugiadas. A ver quién se lleva el premio… “necesito subirme a una tarima para que toda esa atención satisfaga el agujero interno causado por mi autodesconocimiento que no estoy capacitada para afrontar”. Y lo más controvertido es que todo esto no es una decisión personal, sino fruto de la masificación que me arrastra en su ola de vacas que viven el instante atemporal, punto único en la infinidad del cosmos. Puntito. La vaca es un cuerpo. El humano tiene ego, eso significa, tiene la capacidad de trascender su propio ente y el de las cosas para comprender su ser. La reina de las refugiadas ganó subir al eslabón más alto de la superficialidad. En lugar de verla como una preciosita la veo como una masa marrón aforme de la que salen burbujas verdes y vomita sangre, desesperada por subir al pedestal llevándose todo por delante. Bruta, bruta sos. Monstrua. Monstruo. ¿A ver a cuántas personas lográs tirar para llegar a tu proteccioncita? Claro, todo eso es la exageración del concepto: no nos entregamos al ser porque fuerzas externas le ganaron a nuestro libre albedrío y vivimos cegados por la normalidad y la docilidad. La ceguera suprema… que tristeza me da. Inmersa en ese mundo vivo conociendo a mi ego como me conozco la figura geométrica que tiene todos los lados iguales y ángulos de noventa grados, pero no a mi ser. En todos estos años jamás me entregué, jamás siquiera cedí a encaminarme. No puedo, no lo sé hacer. No me conozco, tanto que no puedo ser el eje de mi vida. No soy Juli que vive su vida siendo auténtica en todos los espacios. Soy Juli que no puede conciliar los espacios porque el elemento común e hilo conductor no existe, o más bien, no lo encontré. Vivo por “impulso”, y eso no significa que sea espontánea, sino que soy una vaquillona. Rancia y bruta. Lo más triste es que no es decisión propia, reitero, es el “destino” (entrecomillas porque es un concepto complejo sobre el cual no me voy a explayar pero con el que tampoco se puede andar jugando, principalmente porque no tengo sentido del humor) y fuerzas externas que priman sobre mi libre albedrío y que mueven mi vida conduciéndome a sobrevivir y no a vivir. Y en toda esta puesta en escena, me doy cuenta que yo soy un teatro, burdo y grotesco, desesperado como pocos. Todo este asunto de entregarme a mi ser me lo tomé tan seriamente, que finalmente me perdí en la abstracción y en el vacío generado por la obnubilación de la nada. Y perdí, perdí… No quiero recluirme dos meses a abstraerme, quiero aplicarlo a mi vida. Mi vida es una teoría que se perdió en el palabrerío. Estoy harta de que todo signifique algo, de que todo tenga que tener un cuidado. Estoy cansada de pensar a las personas como seres y no como egos, o más cerca aún, personas. Lo cotidiano lo desprestigié y es ahí adonde debo aplicar mi paz interna. Digo… mi supuesta e ideal paz interna.
En el colegio soy una persona, pero luego cuando hablo con los pibes y convivo con ellos me doy cuenta que la Juli del colegio no es la Juli sino una Juli que está ahí por supervivencia, una Juli que en realidad no existe. Y mentira, mentira mentira mentirota. Porque si yo fuera yo, podría ser Juli en el colegio, en mi casa, con los pibes y con Joaquín. ¿Y qué pasa cuando estoy sola? No pasa nada tampoco. No es que soy yo, soy yo satisfaciendo mis necesidades básicas. Puro teatro, pura careta, pura caca pura teoría e idealización. A ver si puedo vivir un poco más el día a día que con eso me construyo.
Yo siempre pienso que no quiero tener 38 años y decirle a un chico de 17: yo a tu edad también era así, estaba loca, estaba re en la mía, tenía flashes existenciales y espirituales pero cuando vas creciendo tenés que encargarte de cosas más importantes fafafafa. Chau. No, sí loco, chau, caca pura. Así no va. No es así, no es que voy a darme cuenta de que todo era una pelotudez, sino que debo aplicarlo y apegarme un poco más a lo pragmático, porque en definitiva, la vida es una prueba de manifestación del ser, y no sé si mi objetivo es entregarme a ese ser o vivir de manera auténtica y con respeto hacia mi misma mis deseos que surgen de mi yo interno en interacción con la realidad concreta. Tiene que haber un equilibrio. Que la Juli que viva no sea sólo la respuesta a diversos estímulos provenientes de los diferentes espacios que competen en mi vida. Que Juli sea una expresión de ese ser, yo quiero entregarme y vivirlo e interiorizar, pero de nada sirve si en la realidad concreta no lo aplico, porque tengo que probarme ante los sentidos externos y la interacción, para seguir creciendo y porque sino estoy viviendo una mentira desde una torre de marfil con espejos de cristal.
Más naturalidad, por favor te lo pido. Un ejemplo de esto es mi vestimenta. Algunas noches no hay mucho para hacer y capaz alguien puede poner la casa para tomar algo o pasar el rato, es decir, situación bien cotidiana y ranchera. Y yo voy vestida como si fuese a bailar. ¿Eso significa que vivo las cosas con la misma magia que a los cinco años, y tengo ganas de ponerme linda para ver a mis amigos? ¿O significa que soy una desmedida que quiere llamar la atención y todo lo vive con la dimensión de la tensión dramática? Si no tengo sentido del humor es porque todo me lo tomo demasiado serio, preocupándome por establecer los límites entre el otro y el yo. Entre mi ego y la realidad externa. Todo impecable, todo para la obrita, a ver si me aplauden fuerte. Chau no puedo seguir viviendo así, es todo una gran farsa. Me quiero morir.
Quiero vivirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

miércoles, 3 de noviembre de 2010

INFERNO

Cuando más se adentra uno más calor hace y menos aire hay. La sequedad, la grieta y el agobio. Me asfixio. Mi hogar ha sido usurpado definitivamente. Satán se ha mudado y ahora duerme en mi cama.
No tengo lugar, y mañana tengo que ir al colegio.