En una excursión muy pedorra que hicimos, en la que los piratas hacían reir a la plebe con chistes pelotudos y los hacían exitarse tan sólo mencionando en voz elevada el nombre de su país de origen (ARGENTINA! y todos con los brazos en alza gritando; BRASIL! ahora es el turno de los brasileros de manifestarse enérgicamente; PARAGUAY! los tres paraguayos que habían también se pusieron muy contentos), tuve una crisis mental que luego me vine a enterar que era porque me estaba por indisponer. A muchas les pasa que cuando les viene la chorreadera se ponen locas, de mal humor, histéricas, y toda la boludez. Bueno, a mi no sólo que me pasa eso, sino que empiezo a flashear una perversidad y un autismo horrible.
Por un lado, empecé a experimentar un hartazgo a la gente y una inminente necesidad de que nadie me hable, de estar sola y de no ir a lugares donde la plebe se regocije. Como el barco pirata estaba repleto de personas de vacaciones que sacaban fotos con sus cámaras sonriendo delante de un "hermosísimo" paisaje que les deleita la vista, traté de convencerme de que ellos eran de fantasía. Pero rápidamente caí en la cuenta de que eran demasiado reales para abstraerlos y convertirlos en polvo y nada. Luego vino a pulular por mi cabeza la idea de que yo era de fantasía, y no ellos. Y como además de todo esto flasheaba la de que estaba harta de existir, que me daba paja pensar en mi futuro, en que yo existo, en que soy una entidad, un individuo que se tiene que valer por si mismo y enfrentar al mundo, traté de visualizar a mi mentor, para que deje de fantasear conmigo, porque yo no quería existir más.
Siguiendo por el tubo de ideas y pensamientos al que yo creo o semi-creo que estoy destinada a atravesar, caí en la cuenta de que muchas personas piensan en mi, me recuerdan, existo para ellos. Por lo tanto, mientras ellos no me olviden, yo voy a existir. "¡Pero yo no quiero existir más! Es una paja existir, es un quilombo y me asusta y no tengo ganas, quiero estar protegida, o no estar, o nada, no sé lo que quiero, pero esto no, basta, basta, basta y basta", éstas son las palabras que, aunque muy lejanas, más se acercan a los abstractos pensamientos que me envolvían en un tubo.
Como antes venía diciendo, tenía muchas ganas de estar protegida y alejada de la plebe, de los monos que se divierten y están a gusto tan fácilmente, y se pueden entregar a una diversión tan simple y vivir de ese tipo de cosas (como los caballos, están ahí, quietos, mirando la nada, no piensan nada, sólo están plenamente entregados a su existencia, a comer pasto o lo que sea, a estar, esas personas simplemente están, como los caballos). Y nuevamente, como antes de derivar al tema de los caballos venía diciendo, deseaba protegerme de los monos, de los caballos y de las personas que son como ellos, entonces traté de verme en una cueva chiquita negra cerradita con un orificio para poder ver yo lo que hay afuera y que va sobre el mar como si fuese un barco. Durante un ratinho lo logré, pero eso también me aburría.
A todo esto, para mí, la gente debía estar agarrada de los pies con esposas que les apretaran muchísimo, pero que no se los corte así sufrían más, y todos estaban atados a la misma cadena de esposas. Pero no sólo eso, había otras personas que colgaban de un aro que pendía del techo, esas personas apoyaban su panza sobre el aro y colgaban así. No sé si se entiende ni sé cómo describirlo. Pero el aro era de metal oxidado, y no era como un tubo de metal que formaba un redondel, sino que era un tubo de metal cortado a la mitad que tenía la forma de un aro del cual colgaban algunas personas. Para que se den una idea, imagínense un tobogán, es un tubo cortado en dos, así era mi aro, pero como era de metal oxidado y tenía los bordes afilados les cortaba un poquito, encima ellos tenían todo el peso del cuerpo que colgaba de ese aro. Jajaja qué genial!
También pensé en agarrar a una persona, atarla en una silla o algo, y ponerla todo el día, o más de un día bajo el sol, con el fin de que se queme, que se insole, que arda, esas personas que se queman tanto tanto tanto que se enferman. Bueno, pero eso sería algo muy aburrido y absurdo, por eso, lo que después haría con ellos es cortarles -arrancarles- el pelo de la cabeza con una maquinita de depilar (no sé si saben, pero eso puede llegar a desmayarlos, y matarlos, porque al ser el pelo tan largo, duele infinitamente, es como que te arranquen el pelo con la mano, de un tirón). Piensen que el cuero cabelludo también lo tiene al rojo vivo. Y bueno, con la piel ardiendo también se pueden hacer muchas cosas, porque está hiper sensible. El único problema es que a tanto tanto y tan extremo dolor, el cuerpo ya deja de sentir, se duerme, se anestesia, igual es re malflashero porque con tantos coces deja de sentir pero se puede morir y así, ¿qué sentido tiene la tortura?
Bueno, eso es estar indispuesta para mí. La verdad fueron todos sentimientos de superioridad, pedantería, miedo, aislamiento, perversidad, torturas, odio, y yo no soy así. Bueno, tal vez tengo una faceta, pero en mi vida diaria y cotidiana, no soy eso. Lo bueno es que en general, estas cosas no las demuestro o trato de no demostrarlas con las personas, porque me perjudicaría a mi misma, además de a ellos, y las reprimo. Creo que basta, fin, chau.
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