Siempre voy volando, me es tan natural que creo que cuando me despierte voy a poder hacerlo. Primero floto de una manera tan calma como instintiva y después salgo disparada. En general vuelo trayectos enormes a velocidades que me asustan y aterrorizan. De repente llego a un lugar extraño, macabro y perverso. Vacío y alterado. Oxidado. Viejo, sucio y quemado. Sé que hay cosas pero me quiero ir y ya no puedo volar. Es que siempre llega un momento en el cual no puedo seguir volando. En general es cuando estoy asustada y aterrorizada. O cuando me pongo a pensar que en realidad no es normal volar y que me voy a caer. También hay otras personas conmigo muchas veces pero como no las recuerdo sólo pienso que estoy sola. Una vez éramos como un grupo de seres mágicos como lilas y lindos, con una onda animal collective, y buscábamos la paz y algo lindo y bueno como belle and sebastian. Y había gente cruel que no nos dejaba y nos metíamos por un laberinto. No sé, siempre siempre puedo volar pero llega un punto en el que me trabo y me encuentro con un león o un tigre que me busca para cenarme y ya perdí la capacidad de volar.
Ayer a la noche tuve una pesadilla tras otra, al final de cada una me despertaba aturdidísima, espantada, asustadísima y temblando sin poder creer que en una misma noche tenga alrededor de seis pesadillas seguidas. Y aunque el mayor indeseable no estaba en las pesadillas, siempre estaba de telón de fondo, rocéandome con su miel putrefacta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario