jueves, 6 de enero de 2011

REFUGIÁNDOME

Quiero tener un hijo y formar una familia. Estar enamorada y hacer planes con otra persona para la vida, como viajar, construir un hogar, criar un guachín. Fumar porro todas las tardes escuchando discos en nuestro sillón, viajando, etcétera. Lo más probable es que muera soltera. Por cierto, soy una reprimida sexual.

miércoles, 5 de enero de 2011

RELUCIENDO ALGUNOS TRAPOS SUCIOS

Leo algunas cosas que me inspiran a vivir la vida y me parece tonta esa posición resentida de la vida que tengo. Sin embargo siempre es más cómodo ocultarme en la oscuridad de la soledad y el rechazo social a vivir con naturalidad, cuando la naturalidad me es ajena en todas sus formas. Y aunque me de cuenta de esto no significa que vaya a mejorar. Me siento incómoda conmigo y a veces me odio y lloro antes de dormir. Y lo exagero y lo publico en todo medio de comunicación posible para llamar la atención y que me vengan a auxiliar, para luego reconfortarme cuando leo un comentario en facebook que dice "mi amore". Y justamente del foco de luz. Esa persona luminosa a quien le grito vomito y escupo toda mi mierda para llamar su atención. Para que llene el vacío que generan los problemas relacionados con mi inconformidad. Las redes sociales me deprimen muchísimo. Me hacen sentir muy sola, muy sola. Veo como todos se relacionan, se hablan, se hacen chistes, comparten fotos y comentarios con sus propios códigos virtuales pero que supuestamente reflejan una realidad concreta. Yo no sé si esa realidad concreta existe en ellos y el mundo virtual es un reflejo o si el mundo virtual es la única realidad social que tienen. El punto es que yo casi no tengo una realidad concreta. No confío en muchas personas y a muchos de mis amigos les oculto mi oscuridad, paso un buen rato lindo y cuando llego a mi casa me veo rodeada de toda mi mierda. Y ni siquiera tengo porro para pasar el rato para decir bueno loco fumo un poco y me tiro en la cama a relajarme, o a divertirme bailando los beatles sola en mi cuarto mirandome en el reflejo de la ventana de vidrio o mismo mirando las plantas del vecino de la planta baja que tiene un patio enorme y no sé por qué mierda no pone pileta el viejo puto. Ahora que me acuerdo tengo un recuerdo muy bizarro de mi infancia. Cuando yo tenía cuatro o cinco añitos vivían en la planta baja y disfutaban de ese patio una familia con algunas hijas, eran más grandecitas que yo, pero tenían una pelopincho. Y un día yo volvía del jardín de infantes, y ellas me invitaron a jugar a la pileta. Y en el ascensor yo le dije a mi mamá si podía ir y ella no me dejó, y yo estaba convencida de que podía tirarme por la ventana para ir a la pileta. Les decía que podía hacer eso y mis padres no me lo permitieron. Yo cuando era pequeña creía que podía hacer absolutamente todo, también era muy solitaria, siempre me costó tener amigos. Creía que podía bajar por la pared como una hormiga sin caerme.
En el jardín estaba re solita. Una vez en la hora de la siesta, en salita de cinco, le pregunté a la chinita del curso si quería ser mi amiga y me dijo que no, se estaba tirando por el tobogán. Después se fue a vivir a EEUU ahora debe ser feliz, ojalá viva en NYC. En ese caso debe ser una china muy mona y cool. Cool como yo no puedo ser, porque me visto mediocre, mi pelo es asqueroso, soy medio gorda y mido 1.60. También estaba la shegua de Celeste, que era una abusiva. Me tomaba de punto, era una nena gigante y re machona. Me decía que todas las nenas de la salita eran sus amigas, no mías, y yo siempre fui una mosca muerta nunca le decía nada. La única vez que repliqué, fue sacándole la lengua. Al día siguiente vino con la mamá, y la muy enferma de la madre para "vengarse", se me acercó violentamente y me sacó la lengua. Hay que ser pelotudo eh... pedazo de idiota, por eso tenía la hija que tenía. Después, Zarita era mi amiga, una peruanita creo que era. Yo la quería, aunque ahora que lo pienso, era medio zonsa, medio quedada la muy fesa. Un día se me ocurrió preguntarle por qué era negra, si había estado mucho tiempo en el balcón tomando sol. No me respondió, puso cara de fiera, se levantó de la sillita y se fue. Le pedí perdón un montón de tiempo, porque yo no se lo pregunté con malas intenciones, ni siquiera la discriminaba ni lo haría ahora, pero bueno, se lo tomó a mal la idiota. Se nota que en su casa los padres le debían hablar mucho de cómo marginaron en la historia a los negros y de las desventajas sociales que tenían por el racismo y esas cosas. Una tonta Zarita se perdió de una amiguita.
Después bueno, entré a la primaria. Yo siempre tuve como una especie de atrapa-especímenes. Durante toda mi vida me relacioné con gente medio tarada o que no estaba bien del bocho, que tenía ciertas limitaciones o que estaba muy muy quemada. Bueno, en la primaria mi primer amiguita fue Virginia, una chica proveniente de una familia clase media-baja, que nunca valoró la educación, gente muy religiosa, ignorante, y bueno, Virginia no tenía muchas luces. Aclaro que no estoy expresándome con un tono discriminador, en lo absoluto, sólo trato de expresar una realidad según mi percepción y mi recuerdo. A los pocos días, el dúo se convirtió en trío, se sumó Fiorella. Habiendo crecido en la famila en la que crecí, siempre me relacioné creando tríos en los que yo era la tercera desplazada. Y Fiorella me vino al pelo, porque tenía una personalidad y un rol en el grupo que fomentaba este posicionamiento de mi parte. Fiorella era la "líder", la linda, la canchera, esa es la palabra, era canchera. Todos gustaban de ella, ella mandaba. Y cuando en un recreo yo caminaba con Virginia, y Fiorella vino a preguntar si podía ser nuestra amiga, yo dije "no", pero Virginia dijo "sí". Desde ese entonces Fiorella "me sacó" a Virginia, que por cierto, para mí funcionaba como un bastoncito que me daba seguridad. Formamos un trío en el que Fiorella quería estar siempre sola con Virginia, y ambas poníamos a Virginia en la situación de tener que elegir entre una y otra. Tuve una infancia con mucha mierda, poca creatividad, poca niñez, poca inocencia, mucho maltrato social y discriminación. En general, pasé la mayoría de los recreos de mi primaria solita. Me victimizaba, lloraba todos los días en mi casa y creía que me iba a morir si me dolía la cabeza. También me dejaba llevar por los fanáticos religiosos como Virginia, y creía en Dios, más o menos hasta cuarto grado, después se me pasó. Me encomendaba a Dios todos los días, era super cursi y hablaba de "amor" y de "amistad". Le suplicaba a Dios cosas que ya ni recuerdo. Por otra parte, en mi casa crecí en un mundo de adultos. Papás grandes y tres hermanos muchísimo más grandes que yo. No tuve una casa muy infantilizada. Veía Chiquititas y cosas así, admiraba a Britney y a Christina, y moría por los Backstreet Boys. Todas cosas que no fomentaban mi imaginación. Si leía era para mostrarles a los adultos lo que hacía, y para superar a Bianca que era una niña muy lectora y avocada a las artes. Bianca lo hacía genuinamente porque adoraba leer y escribir, yo lo hacía para destacarme en algo. A todo esto, mis compañeros se ensañaban conmigo, yo era la mosca muerta en la que descargaban toda su violencia y soberbia. Me llamaban bruja y se complotaban entre todos para reirse de mí, yo era el chivo expiatorio. Me llamaban fea, se reían de mi nariz, de mi apellido, de todo lo que podían reirse y de lo que no también. Hasta de mi voz, por eso dejé de hablar mucho tiempo, para que no se rían de mi voz, hablaba lo menos posible. Una vez un niño horrendo obeso y gigante, lleno de granos y de ropaje sucio, me robó mi patito precioso que yo adoraba y me había regalado Silvia, una amiga de mi mamá que vive en Montevideo. Me lo robó lo paseó por todos lados y lo tiró a la basura, yo lo recuperé y me puse muy mal, capaz ni lloré pero por dentro me apené mucho. Sabrina tenía otro peluche de animalito, y me decía que el de ella era mejor, es verdad, era más suave y como era marrón no se notaba la mugre, como en mi patito blanco.
Voy a contar una cosa más. Algo que me marcó mucho y me hace llorar, aunque capaz a terceros les parece poco meritorio de tanta salsa. Mi cumpleañitos de quinto grado, cuando cumplí 11. Estaba abandonando lentamente mi infancia, y una mirada irónica y negativa de la vida nacía silenciosamente en mi interior. Mis padres y los padres de Bianca decidieron festejarnos el cumpleaños juntas, porque ambas cumplíamos el 5 de octubre, y así podíamos festejar en un salón, abaratando costos. El salón se llamaba Nueva Luna. Previo al festejo, yo desafié a mis compañeritas a que me iba a teñir el pelo, y ante sus réplicas y negativas, lo hice. Una tontera, todo lo hacía para mostrar, para generar un lugar (de mierda) en el otro. Mis compañeritos obviamente siempre adoraron a Bianca, o al menos la querían mucho, Bianca se llevaba bien con todos y era genial, super creativa y divertida. En cambio, yo era la bruja fea aburrida que no decía nada y la pasaban por arriba. Cuando empezaron a llegar los nenes, traían sus regalos, y ahí se marcó la primer diferencia. A Bianca le traían cosas mucho mejores que a mí, o le traían lo mismo, y adelante mío le decían que después le daban otra cosa más, porque claro, algunas madres no eran desubicadas y si dos nenas festejan juntas un cumpleaños, no da que a una le regales una muñeca Barbie y a la otra una muñeca Gloria, que eran una garompa de plástico hueco. Por ejemplo, Florencia nos trajo una riñonera a ambas, pero la de Bianca estaba llena de pins, y la mía no tenía ni uno. Los nenes, siempre más malvados, como Emiliano o Agustín, directamente venían y me decían que habían venido por Bianca, no por mí, que era una bruja. La tenían con que yo era una bruja desde primer grado, sólo porque el salame de Agustín empezó a divulgar ese rumor sin fundamento alguno y todos se agarraron de eso para divertirse. La estructura social se ve tan clara... que patéticos que eran, y ahora la mayoría son unos perdedores hundidos en la miseria, que se creen que el mundo termina en Floresta. Bueno, después el cumpleaños siguió, y yo estaba medio colgada de una percha. Viendo fotos comienzo a recordar ciertos detalles. Nos ponían "mayonesa", "el meneaito", y canciones de esa calaña. Fiorella, como la estrellita pop de la Escuela República del Perú (pufffffff), bailaba muy bien, se había puesto un topsito corto rosa y unos pantalones de jean oxford, bien a la moda new millenium. Era super flaquita y bailaba diez puntos, yo la imitaba todo el tiempo. En las fotos me veo, en casi todas en las que estamos bailando, mirándola a ella tratando de copiar sus pasos. Me daba verguenza ser alguien, existir, creía que no tenía el tupé de estar ahí, tenía miedo, les tenía miedo a esos monstruos que iban a juzgar todo, pero la responsabilidad se aliviaba ya que todo, la comida, los juegos, el salón, también lo tenía Bianca. La animadora era una perra, tenía muy mala onda, nos maltrataba, nos gritaba... una bicha. El momento de la torta fue uno de los peores momentos de mi infancia. Los papás y abuelos de Bianca cocinaban como los dioses, en su casa siempre había golosinas y helados y tortas y galletitas de chocolate. Su torta era enorme, gigante, llena de colores llamativos, parecía hecha por reposteros, y le cantaron el cumpleaños bien fuerte. La mía... mi torta era una porquería en comparación, y las pusieron una al lado de la otra para cantarnos el feliz cumpleaños, primero a ella, después a mí. Mi torta era redondita, chiquita, aburrida, con velas feas y tosca, hecha por mi mamá que aunque cocina rico, nunca se destacó en eso. Como frutilla del postre, la de Bianca era de chocolate y la mía de vainilla, es obvio que el chocolate le gana a la vainilla. Todos los nenes comieron la torta de Bianca, la mía ni la tocaron. Y no soy ciega, ya sé que competía todo el tiempo y que estaba re enferma, una vida de mierda, una infancia de mierda, transtornada del orto, perdí la mejor etapa de la vida, nunca supe lo que significaba inocencia. El cumpleaños fue llegando a su fin acompañado de más agresiones y forradas de parte de los brutos. Pero bueno, qué va a ser? Mis padres se re esforzaron para darme ese cumpleaños y lo hicieron con la mejor intención del mundo y lo aprecio.
Odio mis cumpleaños, siempre la paso mal. En segundo año, mi papá me dio vueltas con festejar los 15, y al final, como quería que yo me encargue de todo y yo obviamente no podía sóla, no festejamos nada, se pasó la fecha y todo se fue olvidando. Sin embargo yo había dicho que iba a festejar, había planeado el vestido y se lo había mostrado a algunas amigas. Luego, en tercer año, que fue el año con menos amigos de todos porque yo no paraba de arruinar todas las cosas. También mi papá me dio vueltas con el cumpleaños, me dijo de festejarlo en Tazz, pero empezaron con múltiples restricciones con mi menoría de edad, y mi papá no se hizo cargo. Yo había repartido invitaciones y todo, pero el cumpleaños no se hizo. En cuarto año, el peor. El 4 de octubre, un día antes de mi cumpleaños, falleció mi abuela Ñata, mamá de mi mamá. Yo había arreglado con Daitch que festejaba su cumpleaños esa noche, o sea, la del sábado 5, que podía ir a festejar mi cumpleaños con mis invitados a su casa, donde él festejaba el suyo, ya que yo no tenía donde festejarlo y además teníamos amigos en común. De todos modos, yo no iba a ser la principal, el anfitrión era él. Yo tenía todo arreglado, había mandado mails y todo a las personas que quería que vayan. A la noche, me estaba preparando para ir, obviamente triste por el fallecimiento de mi abuela, y mi mamá me hizo todo un planteo en el que me hizo sentir terrible conmigo misma de por qué no debería ir a lo de Daith, de que cómo podía salir a festejar, y que además ella necesitaba que sus hijos estén con ella y demás cosas, todo en una situación super horrible de reproches personales que me hizo querer suicidarme el día de mi cumpleaños. En esos tres años, nadie más que mi familia me cantó el cumpleaños. Finalmente no fui a lo de Daitch y les avisé a quiénes pude mi situación. Mi mamá tenía razón, tenía su verdad, pero nunca pudo ver mi verdad, no entendió lo horrible que era todo para mí. También recuerdo que en tercer año, Agus Pizynski cumplía años cerca de mi fecha y festejó su cumpleaños al día siguiente del mío. Algo horrible, porque no sólo que no podía festejar mi cumpleaños, sino que tenía que festejar el de otra persona, rodeada de personas que me miraban mal por motivos quizás fundados pero también pendejos, y está bien quizás, teníamos 15/16 años. Como si fuera poco, había otra chica en mi situación festejando el cumple de Agus, y a ella le cantaron el feliz cumpleaños, a mí no. Me sentí super mal, super mal. En el año que estuve libre, que debía cursar quinto, ni festejé mi cumplaños y éste fue solitaio pero sin desilusiones, nadie me cantó el feliz cumpleaños ni me regaló nada. Me voy a ir, adios. No aguanto más, soy una tarada.

sábado, 27 de noviembre de 2010

BASTA DE TEATRO

Los programas cuya consigna es “QUIERO SER FAMOSA”, encubierta bajo la nómina “Bailando por un sueño” (sueño? tan dramáticos íbamos a ser? chau) o “PopStars” son simbólicos. Son claros ejemplos, exacerbados, ridiculizados y llevados al extremo, del ocultamiento del ser por la vida en la sociedad como si ésta fuera un rebaño al que nos acoplamos por miedo y masificación. Para alejarnos del ser nos refugiamos en la normalidad, entre otras cosas. De aquí surgen conceptos como la fama por la fama misma. “Mi sueño es ser famosa”. Sería: yo no quiero ser cantante/actriz/modelo/mosquita y desempeñarme tan bien en la materia acorde a mis deseos y vocación, sino que es todo un medio para ser famosa, para llegar al refugio mayor y ser la reina de las refugiadas. La reina de las refugiadas. A ver quién se lleva el premio… “necesito subirme a una tarima para que toda esa atención satisfaga el agujero interno causado por mi autodesconocimiento que no estoy capacitada para afrontar”. Y lo más controvertido es que todo esto no es una decisión personal, sino fruto de la masificación que me arrastra en su ola de vacas que viven el instante atemporal, punto único en la infinidad del cosmos. Puntito. La vaca es un cuerpo. El humano tiene ego, eso significa, tiene la capacidad de trascender su propio ente y el de las cosas para comprender su ser. La reina de las refugiadas ganó subir al eslabón más alto de la superficialidad. En lugar de verla como una preciosita la veo como una masa marrón aforme de la que salen burbujas verdes y vomita sangre, desesperada por subir al pedestal llevándose todo por delante. Bruta, bruta sos. Monstrua. Monstruo. ¿A ver a cuántas personas lográs tirar para llegar a tu proteccioncita? Claro, todo eso es la exageración del concepto: no nos entregamos al ser porque fuerzas externas le ganaron a nuestro libre albedrío y vivimos cegados por la normalidad y la docilidad. La ceguera suprema… que tristeza me da. Inmersa en ese mundo vivo conociendo a mi ego como me conozco la figura geométrica que tiene todos los lados iguales y ángulos de noventa grados, pero no a mi ser. En todos estos años jamás me entregué, jamás siquiera cedí a encaminarme. No puedo, no lo sé hacer. No me conozco, tanto que no puedo ser el eje de mi vida. No soy Juli que vive su vida siendo auténtica en todos los espacios. Soy Juli que no puede conciliar los espacios porque el elemento común e hilo conductor no existe, o más bien, no lo encontré. Vivo por “impulso”, y eso no significa que sea espontánea, sino que soy una vaquillona. Rancia y bruta. Lo más triste es que no es decisión propia, reitero, es el “destino” (entrecomillas porque es un concepto complejo sobre el cual no me voy a explayar pero con el que tampoco se puede andar jugando, principalmente porque no tengo sentido del humor) y fuerzas externas que priman sobre mi libre albedrío y que mueven mi vida conduciéndome a sobrevivir y no a vivir. Y en toda esta puesta en escena, me doy cuenta que yo soy un teatro, burdo y grotesco, desesperado como pocos. Todo este asunto de entregarme a mi ser me lo tomé tan seriamente, que finalmente me perdí en la abstracción y en el vacío generado por la obnubilación de la nada. Y perdí, perdí… No quiero recluirme dos meses a abstraerme, quiero aplicarlo a mi vida. Mi vida es una teoría que se perdió en el palabrerío. Estoy harta de que todo signifique algo, de que todo tenga que tener un cuidado. Estoy cansada de pensar a las personas como seres y no como egos, o más cerca aún, personas. Lo cotidiano lo desprestigié y es ahí adonde debo aplicar mi paz interna. Digo… mi supuesta e ideal paz interna.
En el colegio soy una persona, pero luego cuando hablo con los pibes y convivo con ellos me doy cuenta que la Juli del colegio no es la Juli sino una Juli que está ahí por supervivencia, una Juli que en realidad no existe. Y mentira, mentira mentira mentirota. Porque si yo fuera yo, podría ser Juli en el colegio, en mi casa, con los pibes y con Joaquín. ¿Y qué pasa cuando estoy sola? No pasa nada tampoco. No es que soy yo, soy yo satisfaciendo mis necesidades básicas. Puro teatro, pura careta, pura caca pura teoría e idealización. A ver si puedo vivir un poco más el día a día que con eso me construyo.
Yo siempre pienso que no quiero tener 38 años y decirle a un chico de 17: yo a tu edad también era así, estaba loca, estaba re en la mía, tenía flashes existenciales y espirituales pero cuando vas creciendo tenés que encargarte de cosas más importantes fafafafa. Chau. No, sí loco, chau, caca pura. Así no va. No es así, no es que voy a darme cuenta de que todo era una pelotudez, sino que debo aplicarlo y apegarme un poco más a lo pragmático, porque en definitiva, la vida es una prueba de manifestación del ser, y no sé si mi objetivo es entregarme a ese ser o vivir de manera auténtica y con respeto hacia mi misma mis deseos que surgen de mi yo interno en interacción con la realidad concreta. Tiene que haber un equilibrio. Que la Juli que viva no sea sólo la respuesta a diversos estímulos provenientes de los diferentes espacios que competen en mi vida. Que Juli sea una expresión de ese ser, yo quiero entregarme y vivirlo e interiorizar, pero de nada sirve si en la realidad concreta no lo aplico, porque tengo que probarme ante los sentidos externos y la interacción, para seguir creciendo y porque sino estoy viviendo una mentira desde una torre de marfil con espejos de cristal.
Más naturalidad, por favor te lo pido. Un ejemplo de esto es mi vestimenta. Algunas noches no hay mucho para hacer y capaz alguien puede poner la casa para tomar algo o pasar el rato, es decir, situación bien cotidiana y ranchera. Y yo voy vestida como si fuese a bailar. ¿Eso significa que vivo las cosas con la misma magia que a los cinco años, y tengo ganas de ponerme linda para ver a mis amigos? ¿O significa que soy una desmedida que quiere llamar la atención y todo lo vive con la dimensión de la tensión dramática? Si no tengo sentido del humor es porque todo me lo tomo demasiado serio, preocupándome por establecer los límites entre el otro y el yo. Entre mi ego y la realidad externa. Todo impecable, todo para la obrita, a ver si me aplauden fuerte. Chau no puedo seguir viviendo así, es todo una gran farsa. Me quiero morir.
Quiero vivirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

miércoles, 3 de noviembre de 2010

INFERNO

Cuando más se adentra uno más calor hace y menos aire hay. La sequedad, la grieta y el agobio. Me asfixio. Mi hogar ha sido usurpado definitivamente. Satán se ha mudado y ahora duerme en mi cama.
No tengo lugar, y mañana tengo que ir al colegio.

sábado, 16 de octubre de 2010

LUPITA

No me pinches el globo que si estoy soñando no me importa...

lunes, 11 de octubre de 2010

HOY ME LEVANTÉ BASTANTE LIMADA DEL BOCHO Y ESCRIBÍ ESTO

Los hombres se enroscan con… ( ¿?) … No me acuerdo qué. Con el aire. No sé. Los hombres son los individuos más vulnerables que existen. Pero uno sabe cuáles son los hombres inquebrantables. Parece que estoy idealizando, pero no. Con inquebrantables me refiero a íntegros, no a perfectos ni puros ni mejores. A hombres que no se ven patéticos encubriendo sus necesidades animales en actitudes más elevadas. Y eso ya sé con qué tiene que ver. Tiene que ver con si el hombre está entregado a su yo interno o no. Guido es una persona íntegra porque está en paz interna. No, en paz no se si está, no sé si llegó a tanto, pero es un tipo que se pudo entregar a su deseo, es decir, a su ser. En cambio, XXX es tan vulgar. Es tan rompible. Su vida no es deseo, es pretensión. Uno para no entregarse a su ser puede convertir el deseo en pretensión. ¿Cómo? Viviendo por el deseo puro y no por el camino hacia él. Porque uno se realiza con el camino, no alcanzando el deseo en sí. La vida es un camino a. XXX es atravesable por sables por ese motivo. Lo que se ve de él es un armazón de fuerza y pretensión lograda. Porque lo que él aparenta es que ha cumplido sus pretensiones. En realidad eso no lo sabemos, pero su escudo está manchado con esas exhibiciones. Uno piensa que. Uno piensa que él es fuerte. Se muestra seguro. Es un chico “no-me-importa-nada”. Y en ese nada cabe justamente, la nada, el anonadamiento, porque él está anonadado con la realidad sólo que se cubrió de esa escarcha podrida para pisar tierra. A él le importa todo. Él le habla a una persona mirando de reojo a todas las demás. Y esto significa muchas cosas. Su vida es un actuar constante, entonces controla cómo el público vive su pieza de teatro. Ayer lo observé mucho, por eso me miró mucho, porque sintió que yo le estaba prestando atención. ♥♥♥ lo ama, pero él a ella no. A él ni siquiera le importa ella. La vida de ♥♥♥ pasa por el colegio y por XXX, su vida empieza los lunes y termina los viernes, y el fin de semana es un receso. XXX vive los fines de semana y se entretiene con ♥♥♥ de lunes a viernes. Él no la ama. Sólo flashea. Y flashea aún más porque ella lo ama. Pero su vida no pasa por ♥♥♥ y ni siquiera la considera. ♥♥♥ es una persona muy sensible y muy frágil. No es rompible porque es demasiado delicada, es como un bebé que no se despertó, que todavía no se atravesó, pero que está por aprender a caminar, y ella lo sabe. Pero es tan insegura, que se ve atraída por la figura de XXX, que es el macho fuerte. En realidad es un cachivache. Ella depositó lo que le falta, la carencia interna que no le permite dar el salto hacia si misma, en XXX. Es decir, ella no está en relación con su ser porque su vacío interno proveniente del autodesconocimiento no se lo permite. Entonces se enamoró de XXX. Su zona de confianza pasa por la figura de XXX. Por ese macho viril que además tiene la dosis de bizarrez que se la da el hecho de que XXX es bastante cool. Pero sigue siendo un camionero. Y ojo, porque yo a los camioneros los respeto. Pero si uno piensa en un camionero, por lo general, lo primero que se le viene a la cabeza es un gordo sucio transpirado sentado en esos asientos de cuero bordeaux escuchando alguna bizarreada por la ruta. Y ojo, un gordo asqueroso, medio pervertido quizás, que les toca bocina a las mujeres lindas (en realidad no pasan mujeres caminando por la ruta, pero bueno, es la imagen jeje). Bueno, la imagen que me transmite el camionero es la de un bruto, y así es XXX. Con esto quiero decir que XXX no es como un camionero, sino como la imagen que tenemos incorporada de un camionero. Camionero Camionero. Porque hasta Miranda! entendería, si ellos mismos dicen “yo quiero ser tu negro del camión”. Ellos al parecer entendieron el rol del camionero en todo este asunto.

La crudeza con la que veo a los humanos es lo que me mata. Uno se enrosca con su propia visión de las cosas. No puedo entregarme a vivir, sólo puedo observarlo todo, y quizás ese sea mi gran refugio. Así me protejo de mi misma, maybe, no? Soy tan racional, y todo el tiempo palpo la pateticidad. De mi misma, que proyecto en otros personajes, como el de XXX. Pero en realidad me estoy criticando a mí.

Es gracioso pensar en cómo conviven los dos mundos. Me pregunto si a todos les pasa. El mundo de mis amigos, del colegio, mi vida social. Y el mundo de mi casa, familiar. Yo no sé a cuál pertenezco realmente. Son mundos muy separados, sí, que yo misma creo me encargué de hacerlo. Cuando estoy con mis amigos, me pienso “afuera de mi casa”. Como si perteneciera al mundo b (casa/familia), y por ese instante haya decidido vivir en el mundo a (amigos, exterior, social). Cuando estoy en mi casa, no sé. Cuando estoy en mi casa siento que en realidad es una morada de descanso para volver al ruedo. Y ahora entra aquí otra idea muy distinta que apareció en mi mente en un momento muy distinto y que recién ahora las relaciono. La vida se trata de un salir constante. Voy a. Pero no como camino a. No como camino al ser, aunque este no se alcance. Es un “voy a” por el mero lugar final pero en realidad este ya no importa, sólo vale perderse en la nada que genera ese circuito enfermizo de ir siempre a otro lugar. Si estoy en mi casa, siento que tengo que salir. Y cuando salgo, siento que tengo que volver. Cuando salgo siento que estoy afuera. Cuando estoy adentro siento que estoy adentro. Okey, eso fue muy redundante, probablemente la frase más redundante que escribí y quizás oí en mi vida. Pero el punto es que cuando estoy adentro siento que debo salir. No quiero que haya adentro y afuera, quiero que haya un acá. Si voy a una fiesta, al colegio, si salgo con alguien, sólo creo que en algún momento tengo que volver y me siento afuera. Pero en el adentro vivo para el afuera. Desde adentro lo único que hago es prepararme para mi salida. Y eso es porque aunque yo entiendo muchas cosas estoy muy bloqueada. No he podido entregarme ni en lo más mínimo a mi ser. Porque de modo contrario, no viviría ni afuera ni adentro, viviría para mí, acá, hola. Muy coloquial toda esta situación.

So… I think this is so over now.

jueves, 7 de octubre de 2010

NO ME IMPORTA MORIR


Cuando no haya aire para respirar, te estaré asfixiando. Me siento sensitivamente rara. Animícamente desbalanceada. No estoy triste ni feliz, o las dos cosas a la vez, pero no es que estoy feliz por algunas cosas y triste por otras, o feliz por algún aspecto de alguna cuestión, y triste por otro, sino que ambos estados se conjugan en uno nuevo que me perturba. Ayer fui al recital de Pixies, y fue lo mejor que me pasó en mucho tiempo. Soy una histérica. No entiendo mis reacciones ante los estímulos de la realidad externa a mí. Me cuesta mucho interactuar sin sentirme descolocada. Todo me irrumpe. Vivo deseando enamorarme como la canción No me importa Morir de EOY, pero a la vez yo sé que eso es un refugio para no entregarme al camino hacia mi ser. Creo que ese deseo es más bien una pretensión y por eso reacciono inestabilizándome cuando se cumple. A la vez, ese desequilibrio que aparece puede ser resultado del miedo, o la presión de que mis acciones insiden en otro. Quiero estar sola para siempre o acompañada. Y a la vez a veces caigo. Y a veces también me doy cuenta de que todos los días pienso en ciertas personas, ¿vivo un poco para ellas, quizás? No sé. El punto es que esas personas sólo se acuerdan de mí cuando me ven.
También busco revivir a una persona en otra. Eso es lo peor. No sé nada. Estoy como en una bajada. Como al borde de un avismo, no sé. Tengo tantas pretensiones y tantos miedos y tantos prejuicios.
No amo a nadie. No quiero tener que salir nunca más. No séééééé.
Me siento adolescente. Me siento EOY.

lunes, 12 de julio de 2010

RUTINA DE LA MÁS GENIA DEL MUNDO

Quería contar un poquito sobre mi rutina actual. El despertador suena a las seis menos once. No sé quién lo escucha, no sé quién lo apaga (si es que eso realmente ocurre), pero yo me levanto a las seis y doce. A veces la estiro hasta seis y veinte. Me visto, me pongo los borcegos que uso todos los días desde hace cuatro meses, me seco el pelo, me tomo el café o té, me hago un buche con Colgate Plax, y luego me lavo los dientes con Colgate. Uso un cepillo Oral-Pro Rosa que está hecho mierda porque me lavo los dientes muy fuertes. En los últimos días me salieron dos llaguitas, y luego se sumó otra más ya que me mordí comiendo una medialuna en la hora de geografía. Entonces, cuando me lavo los dientes me duele mucho, pero después me pongo xilocaína con un hisopo y se calma el dolor por un rato. Encima una de las llagas se ve cuando sonrío, no creo que nadie quiera darme un besito si me llego a estallar de la risa, cosa que suele suceder.

Luego, me lavo la cara, me maquillo, me doy otro retoque en el pelo, traslado monedas y billetes de la billetera de mi madre a la mía, y salgo. Vivo en un segundo piso, y cuando bajo por las escaleras, últimamente me encuentro al señor Julio (un individuo detestable por su impertinencia, su chusmería y su cara de "tengo ocho pijas atravesadas por el orto hace 25 años"), portero del edificio, pasando un trapo por las escaleras en el primer piso. Con un tono muy insolente que roza el maltrato, me dice que está limpiando y que las escaleras no se pueden usar. Seguido de esto, me impide el paso con la escoba, que la coloca de pared a pared, y tengo que acudir a modos de habla poco cordiales para poder llegar a destino.

- ¿No te das cuenta que estoy limpiando? Por acá no se puede pasar, usá el ascensor.

- No voy a usar el ascensor por dos pisos, tardo más, además cuando comencé a bajar las escaleras no sabía que estabas limpiando, y no voy a subir de nuevo para tomarme el ascensor. Así que lo lamento, pero si me permite, voy a pasar de todos modos. Adios!

Dejemos en claro que esto ocurre hace pocos días, habrán cambiado los horarios de limpieza, pero antes nunca pasaba. Quizás, por consideración, decida tomarme el ascensor si huelo a producto de limpieza.

Luego salgo del edificio, mientras camino guardo las llaves y me echo a pique. Corro porque el colectivo que debo tomarme pasa a una cuadra de mi casa, y la bronca que me da cuando estoy a un metro de la parada y no llego a tomarlo, es inexplicable. Y encima para ver que una cuadra después de la parada donde yo debo tomarlo, lo varó la barrera, y está cinco minutos ahí al divino botón, cuando podría estar en la parada esperando que yo suba. Aclaro que este es el colectivo que pasa a las 6:47 AM.

Luego me dispongo a colocarme los auriculares, elegir el disco que voy a escuchar, y esperar al próximo colectivo. Éste arriva a eso de las 6:52. No es muy raro que termine tomando el colectivo que pasa a las 6:57,o peor aún, como caso extremo, a las 7:01.

Pasados aproximadamente unos quince minutos de viaje por la Avenida Rivadavia, me aproximo a la puerta, toco un botón y me bajo en Rivadavia y Carabobo, donde está la estación de subte. Corro cinco metros y desciendo al subterráneo, donde con mucha impaciencia espero que la gente que está antes que yo en la cola saque su ticket. Quisiera hacer unos comentarios al respecto. Por un lado, me gustaría torturar a la gente, sacarle las tripas y hacérselas tragar, ya que compran un ticket de un viaje con diez pesos, o un billete incómodo para el cambio. A diferencia de esos inoportunos, yo llevo un billete de dos pesos y una moneda de diez centavos, para no tardar más de tres segundos en comprar mi ticket. Inmediatamente me devuelven una sencilla moneda de un peso y un cartoncito rectangular. Pero acá hay otra cuestión, y es la ineficacia de los inoperantes trabajadores del subte. Toman mate, charlan entre sí, todo con una persimonia que me hace pensar solamente en estrolarles la cara contra una pared llena de chele, y luego desfigurarlos y cortarles el cuero cabelludo, al mejor estilo Tarantino. Después de esta incontrolable peripecia, cargada de un stress descomunal, atravieso los molinetes corriendo, bajo las escaleras y, si todo sale bien, me tomo el tren que parte de la estación a las 7:07.

Siguiendo la suceción de hechos, ahora voy a relatar algo que me da asco. Me da asco por la gente. Yo, como muchos otros, espero el tren detrás de la línea amarilla, sin meterme entre las personas ni atravesar los límites espaciales ajenos. No obstante, este clima de tranquilidad aparente, donde todos son respetuosos con los otros, se rompe inmediatamente cuando llega el subte. Éste se detiene, abre sus puertas, y la gente comienza a empujar para subir primero y viajar sentado. Yo juro que prefiero subir última y viajar como una sardina antes de perder mi estribos y convertirme en una bestia salvaje sólo para conseguir un lugar. Qué asco me da esa gente! Qué bajeza! No pueden ni esperar a que desciendan los que vienen dentro del tren. Se arrematan sudados, babosos, pegajosos y peludos, con esas encías a la vista para obtener su propósito. Uno pensaría que es una cuestión de vida o muerte lo que los lleva a perder su humanidad y convertirse en bestias. Porque no son ni siquiera animales, son bestias! Perdieron toda condición de humanos, yo diría que no merecen ser respetados como personas, pero tengo ciertos principios y por eso mantengo mi compostura.

Luego de un viaje en el subte, a veces agradable, otras veces llenos de stress o nerviosismo, bajo en la estación Perú. Corriendo a toda velocidad me dirigo hacia el colegio por adentro de los túneles subterráneos, ya que afuera hace demasiado frío. Llego al colegio, el regente que siempre está en la puerta me mira con cara de: otra vez tarde, señorita Montes? Subo las escaleras casi sin aliento, y con el último respiro ingreso al aula, doy el presente y esbozo un fingido y encantador saludo.

- HOLIS, BUENOS DÍAS.

Me dirijo hacia mi asiento temporario. Es temporario porque mi estadía en ese colegio es temporaria, más temporaria que la del resto. Porque no tengo un lugar. Antes me sentaba con otras personas, pero ya me cansaron lo suficiente. Eran insoportables, no paraban de hablar, eran feos, murmuraban, eran irrespetuosos. Lacras, eso eran, no servían para nada, no aprovechaban nada de lo que les da el colegio. Sé bien que este quizás sea un juicio bastante apresurado, pero la impresión que me llevé de ellos es que son personas como animales. Esos que no se preguntan nada. Que sólo viven, como los caballos que comen pasto instintivamente, y sólo hacen eso, están ahí en estado latente. Y no quiero menospreciarlos, pero así eran. Probablemente algún día les llegue el momento de hacer la revolución interna, pero actualmente son así, larvas. Mi problema es que si ellos no perjudicaran a los demás con su superficialidad, estaría todo bien, pero no. ¿Por qué tengo que bancarme escuchar los comentarios de football justo cuando el profesor de matemática está dictando algo? Una cosa es que hablen en clase, pero otra cosa es que zumben, porque no hablan, zumban! Es evidente que en un colegio en el que se da clase como en la universidad, si el profesor de digna a hacer un dictado es porque se trata de algo realmente importante, y que si no lo copio después voy a tener que molestarme y buscarlo en algún libro. Y ni siquiera tengo el carnet de bilbioteca, cuando se lo pido prestado a algún compañero me ponen mala cara.

- Pueden dejar de hablar UN MOMENTO? Por favor, está dictando, un momento te pido.

- Vos que te sacaste en matemática?

- Me saqué una baja nota, tengo que sacarme un diez para levantarla... vos?

- Yo me saqué un nueve.

Y encima se atrevía a ponerme cara de sobrador, no se da cuenta que justamente porque me saqué baja nota necesito prestar atención? qué? que a vos te haya ido bien te autoriza a hablar y molestar a los demás? Con la cara de feo que tenés no me vengas a hablar con ese tono, antes depilate la ceja, forro!

El asco.

Luego, cansada de la fealdad y la insolencia, me cambié de lugar. Me senté del otro lado del aula, al lado de gente bastante más copada. Sin embargo el malestar prosigue quebrando y rompiendo las barreras de mi paciencia, que ya me queda poca.

La desilusión.

Yo llegué al curso re contenta creyendo que eran todos re buena onda, buenos compañeros, divertidos, solidarios, pero me equivoqué... Hay gente inteligente, pero tan egoísta. Por ejemplo, hay uno que ya lo tengo entre ceja y ceja (a diferencia del pelotudo que se sacó nueve en matemáticas que como tiene una sola ceja, no puede), que sabe muchísimo, es notable su facilidad para incorporar conocimiento, y que cuando le preguntás algo no te responde, te responde mal, o te dice que le consultes a alguien más. Atrevido.

También está el que se sienta atrás mío, que no para de moverse y hacer ruidos. ¿Qué le pasa? Por favor... Todos gritan, hablan sin parar, ¿no pueden callarse tan sólo un momento? Encima yo estoy tan afuera de todo, estoy en otra etapa. Ellos están en la secundaria, y yo estoy haciendo un trámite. Me siento tan sola, y en ese aula de porquería hace un frío tremendo ya que el vidrio de una ventana está roto entonces entra todo el viento helado, para acompañar un poquito el ambiente.

Dos horas de economía... ¿cuánto falta para morirme? Quisiera esconderme, desaparecer. Me siento tan observada y tan insignificante a la vez. A nadie le importo. Me hice amiga de una chica con la que tenemos una relación de amor y odio. Yo la quiero, pero ella no me entiende. Yo no sé si la entiendo o no a ella, probablemente no la conozca casi nada en realidad, pero el comprenderla no se da como un problema. En cambio, su comprensión hacia mí, sí. Es chocante (no ella, la comprensión). No entiende mis modos, mis códigos, piensa muy diferente a mí y cuando le digo lo que yo pienso se enoja. Se enoja porque no le gusta cómo hablo, no le gusta que yo retrueque todas sus palabras, yo tengo la capacidad de justificar todo lo que digo cuando me atrevo a desmentir lo que dice alguien, y eso (yo lo entiendo) es insoportable. Pero no digo esas cosas de pedante, las digo porque a veces veo que tiene una visión de la realidad demasiado adolescente o poco pensada, limitada quizás, y quiero darle otro panorama. Ojo! Ella es inteligentísima y llega a un nivel de profundidad interesante de las cosas. Y muchas veces es ella la que me da lecciones a mí, aunque no sea conciente de eso. A mí muchas veces me pasa que veo la realidad de manera limitada, le pasa a todas las personas, las discuciones están buenas porque te abren la cabeza a otra interpretación de los sucesos. Pero ella se lo toma todo a mal en estos casos. Yo soy un poco soberbia, es verdad, lidio diariamente para corregir ese defecto. Sin embargo ella no puede atravesar esa capa de superioridad que tengo yo, y ver algo más. Porque me imagino que nadie va a creerse que una persona soberbia no vale la pena sólo por eso, detrás de esa cualidad hay mucho más. La cuestión del soberbio es que puede tener cosas muy interesantes para decir, pero manchadas de pedantería. Está en el otro, como persona, abrirse y ser lo suficientemente maduro para no entrar en ese jueguito y rescatar lo que vale en verdad.

Dos chicos me gustaron este año en el colegio. Bueno, me río un poco. "Me gustaron"... me fijé en ellos en realidad, pero no me dieron cabida. Uno me empezó a tratar mal de un día para el otro así que lo dejé pasar. Y eso que yo di mucho de mi parte. Y otro, es más chico que yo y se nota, es entendible que no sea capaz de conocer a una persona sin pensar "uh, Juli me quiere dar jojo"... patético si lo pienso con mi cabeza, pero no tanto si me pongo sus zapatos. Está en cuarto año, se entiende que piense así.

Lo mismo que mis compañeros de división, incluso el uniceja, el que no para de moverse y hacer ruidos, y el genio egoísta. No son malas personas ni inútiles ni superficiales porque eso no existe, es relativo. Sólo están en otra etapa, y si me pongo en sus zapatos no es tan difícil comprender su actuar. Pero bueno, yo no vivo en sus zapatos, y estar tan descolocada, tan descontextualizada es difícil. También, sería muy fácil juzgarme porque no me banco nada y odio todo. Pero tener que mantener una rutina y una vida amoldada a caber dentro de un lugar al que ya no pertenezco es dificilísimo. Yo hago el esfuerzo igual, aunque no parezca. Está en mí aprender a manejar las cosas de la mejor manera posible. Mi objetivo es lograr cumplir con lo que es menester, sin perderme. Sin perderme de mí. Manteniendo, como dije antes, mi compostura, mi yo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

STRANGE EYES

ojos extraños, relojes azules sin manos
dos vidas vividas en tierras distantes
pequeños misterios azules
¡qué vieron en mí!
ojos extraños, tempranos Picassos
me llaman, incluso cuando vos no
si sólo a partir de pinturas
hace tres años
me siguen en todos mis sueños
Oh God, I'm still so fucking in love with you
ojos extraños, como mapas de pequeñas estrellas
cuchillos se sumergen en mi interior
tan amorosamente como un árbol que retrocede sin parar
ojos extraños, dos pequeños remolinos
hechos por Dios para destruir a los tontos como yo
dos perlitas de costo infinito
dos paraísos perdidos
me tragan y consumen en todos mis sueños
Oh God, i'm still in love with you

Una canción cursi de un disco ridículamente cursi, pero (L)

sábado, 12 de diciembre de 2009

SEGUNDO HITO DE CRECIMIENTO INESPERADO Y BRUSCO

Ayer tuve una noche que me cambió la vida. Los cuatro años de terapia y todas las charlas con Guido, Frano, Pato, y las experiencias (inconscientes antes de cuarto, conscientes a partir de ese año), me cerraron en una misma bola de ideas perfecta que encaja y forma mi filosofía de vida.
Gabi Bergstein fue el disparador de eso, porque hablando con ella empezó todo el lime. Y ella seguía como si nada pero a mí me había volado la cabeza. No podía contener en mí tanto flash, y encima que ella dijera todo lo que yo pensaba.
Creo que soy una nueva persona ahora. Y ayer por primera vez me sentí bien con quien soy. Porque yo tendré muchos defectos y me mandaré mis mocos, pero siempre resurjo de una manera increiblemente renovada, crecida y reflexiva. Después de toda mi revolución que comenzó en el 2008, hoy en día puedo cerrar el círculo y decir que estoy en una nueva etapa de mi vida.
Por primera vez puedo ver las cosas más allá de mis lazos sentimentales, y analizarlas como factores en mi vida. Y hubo una persona tan decisiva, tan especial, que me cambió la vida, que la amo tanto, y nada, me flashea mucho que sea tan importante para mí. Esa persona sabe que hablo de ella así que gracias.
También quería decir otra cosa. Yo tengo a mis mejores amigos: los freaks y los freaks asociados. Y por otro lado, hay personas en mi vida con quienes quizás no tengo una relación extremadamente estrecha, pero que son tan influyentes como los freaks.
Todo empezó con Joaquín, con Joaquín descubrí en mí una crisis, un negativismo, un extremismo sentimental que me convirtió en una martir que se creía especial por eso. Y aunque no sufría sólo por una imagen, yo me sentía cómoda ahí. Porque la depresión es la salida más fácil, la depresión es el refugio de los débiles, y yo soy MUY débil. Joaquín despertó en mí cosas que me hicieron mal quizás, pero yo no lo veo como algo malo, sino como algo increible porque me abrieron la cabeza a mi infinidad interior y de sentimientos. Y además, era todo parte de un proceso, si yo no hubiese pasado por eso quizás hoy no me estaría dando cuenta de todo esto. También quiero aclarar que yo a Joaquín no sólo lo adoro por ser mi mejor amigo y por haber influido tanto en mí (porque gordo, vos también cambiaste mi vida), sino que lo admiro, o lo banco en su forma de ser. Porque yo tomé características de su forma de vida quizás, pero aunque en mí sean terriblemente negativas, en él no lo son. Él será crítico, enfermo mental, sacado, cartonero, o sea, Joaquín es un enfermo, pero en él, eso funciona. Él no es infeliz ni le hace daño a los demás. Él logra equilibrarse de esa manera. Además, yo también vi todo el crecimiento de Joaquín, especialmente este año, y sinceramente, mi amor, te adoro, te banco infinitamente, y sos uno de los personajes más importantes en mi vida. Cuando te conocí te admiraba porque eras diferente, "especial", y yo quería ser eso, "especial". Pero vos no sos especial, o en todo caso, sos tan especial como puede llegar a serlo cualquier persona. Para mí significás algo especial y tenés un modo de vida que me flashea infinitamente.
Por otro lado, hay personajes que en mi vida representan "el bien", o que tienen adentro lo que yo busco para ser feliz. Los chicos del Ranchi5 (Patuchi, Frank, Johnny, Guidis, y el Fede, aunque a él no lo conozca casi nada), los conozco y rancheo con ellos desde que estoy en primer año. Siempre me hicieron flashear, pero hoy me cierra todo. Ellos, más allá de las circunstancias de sus vidas, son pibes relajados. O sea, buscan el bien, no van a la oscuridad como Joaquín por ejemplo. Ellos buscan relacionarse de una manera copada, y nada, disfrutar. No creen que para vivir bien se necesita sufrimiento. Y son más equilibrados. Pato es un guerrero y me enseñó a ser un poco así. Ellos, a pesar de ser unos cerrados ortibas hijos de puta, aceptan las diferencias. Además ellos tienen un modo de pensar que me gusta, una lógica más bien. Miles de veces hicieron que me guste algo, aunque ellos no se hayan dado cuenta de eso, porque me hicieron ver en ese algo, cosas buenas o copadas, otras facetas, que yo no podía ver. Ellos me abren la cabeza.
Entonces, resumiendo, son como el lado positivo y "bueno" de mis amistades. No es que los freaks sean "malos", sino que tienen un modo de flashear, que aunque me hizo crecer MUCHÍSIMO, no quiero aplicar más en mi vida. Obvio que a los freaks los adoro y me encanta estar con ellos y voy a seguir estando todo el tiempo posible porque son mis pibes hermosos.
Hay un personaje puntual en mi vida, que aunque me generó mucha bronca en su momento, hoy puedo verlo de otra manera. Justamente porque ahora puedo ver las cosas por fuera de mis lazos sentimentales y mis experiencias personales. Esa persona tiene adentro todo lo que yo considero negativo, malo, oscuro y malflashero. Y en esa persona no es bueno como en Joaquín, porque esa persona es así por lo limitada que es, porque no le hace feliz ser así, pero sigue siendo así porque no puede ver. Igualmente espero, y estoy segura, que algún día esa persona va a crecer y nada, tender más a ser algo que la haga feliz.
El otro día hablaba con Juana de que capaz los freaks no me conocen, o no me entienden. Yo sé que no puedo abrirme a ellos y mostrarles que yo soy o quiero ser lo que estoy escribiendo acá. Y es verdad, yo nunca recurro a ellos cuando me pasa algo, ya sea que entro en crisis o que flasheo una banda como estoy limando ahora, yo siempre recurro a los ranchi5 porque piensan como a mí me gusta. Pero creo que voy a empezar a abrirme más a los freaks, en la medida que pueda, porque justamente esto se trata de aceptar las diferencias, no porque ellos sean como yo no quiero ser personalmente, no voy a poder estar con ellos. ¡Todo lo contrario! Una de las cosas que estoy trabajando es en ser tolerante, y como yo a ellos los adoro, quiero aprender a aceptar que son diferentes y poder abrirme a ellos, mis mejores amigos, aunque flasheen distinto que yo. Porque puede ser que ellos me muestren muchas veces lo uqe yo no quiero ser, pero también son personas geniales que pueden enriquecerme mucho, y de hecho lo han logrado ya.
En fin, me siento muy agradecida por tener los amigos que tengo, por ser quien soy, y nada. Love you guys.

martes, 8 de diciembre de 2009

QUE GANAS DE MORIRME

VOS ME CLAVÁS EL CUCHILLO
Y SÓLA, YO LO HUNDO

lunes, 7 de diciembre de 2009

JULI POWER

No es taan difícil ser feliz. O sea, la vida no se acaba, todo sigue y el mundo está repleto de personas, y no deben ser pocas las lindas y buenas. Sweeeeet Jaaaaaaaane. Que bueno que existe la velvet underground jeje. No pero posta, hay que ser feliz. Porque yo tengo muchos motivos para ser infeliz: o sea, estoy más sóla que el uno hablando amorosamente, tengo que rendir química y mientras trabajar en mc donalds, cosas de mi familia que no sacaré a la luz, me quedé free del colegio y el año que viene voy a hacer quinto con gente que no conozco... Pero yo qué sé, puedo ser feliz igual, no? Al menos tengo una familia, amigos, voy a tener plata y voy a tener el título del Buenos Aires. Y algún día, cuando menos lo espere voy a conocer a alguien y voy a ser buena y feliz.
El secreto de la felicidad es no ser cruel. Ser malo es demasiado complicado, te llenás de caca. Jejeje, bueno nada, sean felices. En especial las personas que tengan lindas bocas porque las quiero besarrrrrrrrr. Me encantan las bocas, me di cuenta de eso. Me gusta me gusta que me rompan la boca.
Bueno, supérense, y nada, piensen las cosas bien, porque así van a ser felices.
Paseen en bicicleta.
Lo que quiero decir es que si no pueden ser felices, están en graves problemas >.<

sábado, 5 de diciembre de 2009

TU LO RECUERDAS?

Cuando cumplimos un mes, me regalaste tu amor