martes, 12 de julio de 2011

ME GUSTA EL FRÍO EL TUYO

en tu casa comíamos coco, en la cama
nos levantábamos, escaleras
y entonces, terraza
aïre: cárcel-fábrica abandonada
techos de chapa oxidada
marrón como las manzanas podridas

ahora ya no comemos más coco
tampoco ananá
sólo tenemos manzanas pödridas
que nos quedaron de mucho tiempo atrás

no es época de ananá ni de duraznos
tus yemas y tus huevos fríos
no los puedo más
me están cortando las venas

creo que tenés hörmigas en las sábanas
por eso te reís
sacalas de tu oreja
te ponés muy loco

mi oreja, tu oreja
le tenés miedo a los adjetivos posesivos
yo le tengo miedo a tu miedo
y tengo miedo de que te des cuenta
de mi miedo
y del tuyo
ahora es así: tu miedo; mi miedo
mi oreja; tu oreja
nada de tu-mi man-

los laberintos de mi mâno tienen señales
indican la salida
o la llegada, como quieras vos
eso seguro te aburre
me da miedo tu aburrimiento

yo soy así: plana
llana, no te miento
de mí, todo podés saber: te lo voy a decir
no te vas a esforzar en buscarlo
te lo doy yo
con burbujas te lo doy
recién salidito de la douche

tenía miedo de que te mueras con la lluvía fuerte
y tengo miedo de que busques compensar el frío de tus dedos
porque sé que en mí no encontrás la estufita
pero tengo guantes
no son de tu estilo, ¿no?
me imaginé
ni me lo digás: ya lo sé

no combinan con tu piël
que está como la manzana
podrida, oxidada de mí
los gusanitos blancos que hay en tu tierra
te comen, de a poquito

me gusta tu frío
raro
raro que no me come, sös
pero no pienses mal de mí
soy sólo una víctima del hämbre

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