martes, 3 de enero de 2012

EL AVENTURADO VIAJE DESDE LO DE MI AMIGO

Era lunes, altas horas de la madrugada soplaban en la cancha de la esquina. Yo caminé una cuadra más y me senté en la entrada de una casa a esperar mi colectivo. Pasaron dos cucarachas y una moto.



Luego vino el colectivo 172 y lo paré. A lo lejos noté que estaba vacío y me resultó familiar. Muy seguido pienso en "ir solo en el bondi". Cuando subí descubrí que había un gordo, y luego se subió un tipo. Nos cruzamos con unos travestis y luego alcanzamos un colectivo 99. Me daba un poco de temor bajarme porque es una zona medio oscura. Bueno, llegó la hora, me bajé y caminé rápido hasta llegar a Avellaneda y después sólo caminé. Me crucé a un motoquero y a su perro.
Luego, tomé una calle donde viven muchos bolivianos, pero que hasta hace poco vivían gitanos. Deben ser los bolivianos de la verdulería de la vuelta. Y de una ventana se veía asomada una cabeza negra mirando con psicosis mi andar. Se me enfrió la sangre pero mantuve mi paso, firme y apretado. Me gusta hablar de "apretar el paso".
Yo tengo la piel muy suave y tenía puesto un vestidito así que cualquier chico podría haberse ahogado en mis macabros.
Al acercarme a la cabeza negra, cuya existencia nunca creí real, vislumbré una maceta. Seguí caminando y tomé Segurola, la avenida. Venía un 114 y se escuchó un estornudo desde una ventana de un departamento. Seguí caminando y pasé por el kiosco cerrado del gordo metalero de pelo largo que me vende las Pipas a $1,50 el paquete. A veces me hace pequeños descuentos y me dice "por ser vos". No gusta de mí, es sólo un gordo simpático. Siempre voy con Brishit.
Che mirate este video:


Bueno y seguí caminando y me encontré con este pibe:


Me sorprendí. Quise guardarla de algún modo y llevarla a casa pero seguí mi marcha. Me crucé con un gatito salvaje blanco que me miró con ojos amenazantes y llegué a casa. Me preparé un sandwich de matambre con pan viejo y mayonesa. Vine acá y vi que mi reciente-ex-pibe está conectado y me quise morir. Me comí el sandwich y dije "tendría que haber traído más matambre". Pero bueno, calcular todo no es posible.
Cordiales saludos desde la tercer madrugada del año,
Juli Flogger Super Star

viernes, 18 de noviembre de 2011

MI NOVIO DEL BONDI

alerta chico apuesto on the bus
sonrisitas uh-uh
de espaldas nos damos vueltas
vos sabés: sos el chico
sos de los chicos
sos del tipo
lo apreciás no mucho
mucho menos de lo que yo querría

martes, 1 de noviembre de 2011

PROJIBIDO ESTACIONAR

Hombre Pensado Prensado Pausado

el hombre pensado prensado pausado
tiene manos de diario
y medias que cubren sus pequeñas pantorrillas
escarpines
azules protegidos por cuero marrón
y suela de goma
en la derecha tiene una lapicera
con la que subraya la mano de diario
mi camisa de flores le robaron
un ojo de costado y la tinta
que le ensucio los brazos

un asiento y una puerta
atraviesa su costado de ojo
para llegar a mis flores

mi pelo pesado al hombro lo saluda
él se piensa prensado pausado
ante la puerta que lo despide
dos segundos dura un chau
que me imaginé

y ahora La Paternal lo recibe
pensando una pausa
para prensar al hombre


a vos chica te veo la cintura
la piel linda que tenés en la cadera
debajo del celeste enfermera
me pusiste mal, me ganaste mal

y no le puedo decir a nadie
de tu piel linda
en la cintura tu piel es linda
y no lo puedo contar

D:

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL TREN DE LAS SEIS


Mi historia existe porque está escondida en una habitación; la historía en si se acabó con el presente. La tengo porque logré encerrarla entre los minutos, apurada por el segundero y mi reloj roto.

Eran las seis en punto, me subí al tren en Plaza Miserere. Tuve suerte: encontré un asiento vacío entre las personas paradas. Me senté al lado de la ventana a escuchar las noticias matutinas por la radio que traía en el bolsillo de mi traje. El pie le ganó a la cabeza y se durmió. Pero la cabeza remató y envió un impulso eléctrico que lo hizo despertar con una convulsión.
Eran las seis en punto y el periodista de la AM 108.8 relataba el caso de la nena boliviana desaparecida en Lugano. Daniela se llamaba, la habrían encontrado en su país de origen. El locutor, inseguro, presumía, según fuentes allegadas a la familia de la nena, que habría huido y que estaría embarazada. Trece años tenía... qué desastre.
El tren iba repleto, tuve suerte de encontrar ese asiento. Al llegar a la oficina me tomaría un café con leche. El día anterior no había azúcar, deseaba que ese día alguien se acordara de llevar. Yo no me acordé, claro.

Las seis en punto eran. No llevaba azúcar, me había olvidado. La mañana anterior me había preparado un té y cuando abrí la azucarera la descubrí vacía. Lo tuve que tirar, no me gustan las bebidas amargas. La radio sintonizaba un periodístico policial y entre otras noticias, dos trenes del Sarmiento habían colisionado entre si, arrastrando junto a ellos a un colectivo que cruzaba las vías con la barrera baja, a cuarenta y cinco grados del suelo. Murieron veintisiete personas y resultaron heridas otras ciento cuarenta y uno. Todavía no había amanecido y el colectivero no pudo ver la barrera baja, ya que las luces de la estación no funcionaban. Esa noticia me afligió y arruinó mi receso.

El reloj marcaba las seis en punto, el cielo estaba oscuro y frío. Caballito quedaba atrás y la radio me informaba sobre las inminentes noticias del embarazo de Daniela. Por suerte, intercalaban algunas canciones entre las tragedias. Canciones que cantaban más tragedias. En Flores se subirían nuevos pasajeros, cada una portaría su tragedia. Las llevan en sus caras. En sus caras sobre las piernas paradas. Las piernas paradas sobre zapatos de oficina. Zapatos de oficina que cubren los pies dormidos fríos. Esta semana iban a arreglar el ascensor, dijeron. Subir seis pisos por escalera no es para todos los zapatos, dije. Dijeron que faltaba presupuesto y que si el consorcio del edificio no pagaba lo que debía a la empresa, no podían solucionar el problema. Los zapatos no aguantan, dije. Ni las piernas, ni las caras. Las caras de tragedia.
Eran las seis en punto y llegábamos a Flores. Eso creía, porque ni las luces de la calle ni de la estación funcionaban. No había pasado mucho tiempo desde Caballito, eso creía. Alguien gritó y algunos saltaron. Yo no me percaté porque el locutor de radio me entretenía con la tragedia de las francesas desaparecidas en el Norte. De no creer... a los asesinos los atraparon porque se quedaron con el celular de una de las víctimas y los rastrearon.
Las caras se horrorizaban. Miré mi reloj, eran las seis en punto. El segundero no se movía, se había roto.

sábado, 10 de septiembre de 2011

A BRISHIT: -TODO- MI AMOR

por qué todo hace tanto ruido esa es la pregunta y controlar la expectativa de algeuin desde arriba mirando su hocico tan pequeño pero en realidad mi poder no es más que el del microondas que genera en torno a mí una importancia aparente que no es tan aparente porque al fin y al cabo soy la obradora de todo esto. pero las luces hacen ruido als cosas los movimientos el estar hace mucho ruido es como re caótico y no estoy hablando con metáforas eh o sea te movés y como que hay un montón de bardo y después te sentás hacés pis y silencio entonces ahí te das cuenta de queno había bardo o sí. quién sabe. tal vez haya alguein del otro lado de la habitación.  por qué me mirás así. por qué atravesás las paredes con tu mirada de esa forma tan feroz. me estás observando juzgando suplicando rogando contemplando qué estás haciendo por dios. me odias? realmente estás sintiendo toda esa furia e indignación? tanta indignación cabe ne un hocico? no te creooo yo creo que estás convaleciente y yo sigo teniendo el poder. ahora qién tiene el podeR? ah? quien tiene el podeR? AH? yo escucho todo acá, yo tengo las orejas acá. al lado hay una fiesta y lo sabemos proque YO LO SEEEE.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

ADIOS

Esta es mi declaración de muerte. No quiero ser nadie. No quiero existir. No quiero tener cuerpo casa deseos familia sexo. No me gusta Dalí no me gusta leer no me gustan los museos no me quiero ir a París no quiero viajar a Nueva York no quiero estudiar Letras no quiero ser egresada del Nacional Buenos Aires no quiero tener que querer no quiero tener que ser no quiero hablar francés ni inglés ni ir a un hostel ni salir un sábado a la noche. Me quiero morir. Estoy harta de tener que estar acá y nadie se da cuenta. No se ni para que me parieron. Ahora tengo que lidiar con esta vida de mierda porque, aunque tengo todo, no quiero tenerlo. No quiero estar. No puedo esperar a que mis padres se mueran, ahí sí me voy a poder suicidar. Tal vez tenga que matar a mi mamá. Me encantaría quedarme paralítica así tengo una excusa que para ella resulte razonable y poder suicidarme. Ojalá, ojalá mañana me pise un auto. Ojalá mañana pueda reunir las fuerzas para pararme en medio de Avenida Las Heras, en la esquina de Coronel Díaz. Le mandaría un mensaje antes a mi psicóloga, así no me espera al pedo. Me chupa un huevo que el gil que lea esto diga UH QUE ROMPE PELOTAS PENDEJA DE MIERDA CAPRICHOSA EGOISTA INSOPORTABLE SUICIDATE DE UNA VEZ Y DEJANOS DE JODER. Es más complicado de lo que parece. Porque además de tenerle miedo a la vida le tengo miedo a la muerte. Por eso me gustaría ni haber nacido. No odio mi vida porque sea mala, sino porque NO TENGO GANAS DE VIVIR. No quiero ni tener que estudiar ni tener un futuro una carrera una casa ni casarme. Y no es que no quiero eso porque quiero otras cosas. No quiero nada. Quiero desaparecer. No crean que cuando estoy con ustedes finjo ser feliz o sonreir o que me gusta ir a los museos o viajar, son las excusas que me pongo para tirar un rato más. Conmigo pueden hacer lo que quieren. Estoy transpirando un montón ay me quiero ir por dios no quiero tener ninguna sensacion me gustaría quedarme dormida y no despertarme nunca. Ya ni dormir disfruto odio soñar es algo tan tedioso tener que vivir hasta cuando duermo. Los odio a todos y me odio principalmente a mí estoy llena de violencia y no estoy llena de violencia soy violencia y odio y egoísmo soy un embrión un feto horrible subdesarrollado que no se puede desenvolver y no traten de entender nada, mi psicóloga mañana cuando le diga esto va a intentar hurgar en los porqués y aplicarle una lógica Y NO HAY LÓGICA NI RAZÓN ESTOY HARTA DE TODO LO QUE TENGO QUE PENSAR Y RAZONAR NO SOPORTO VIVIR EN ESTE ESTADO DE RAZONAMIENTO CONSTANTE NO ME PUEDO ESCAPAR DE MI me da miedo ir a la cocina y buscar un cuchillo para cortarme las venas y a la vez tengo un deseo tan profundo que vengo alimentando hace meses y meses de desesperación... un segundo, hasta siento que no me va a doler y que si me duele va a ser sólo una sensación más que se va a suprimir junto con todo este estpanto. Me gustaría decirle tantas cosas a tantas personas que no las puedo decir porque finjo que no me importa como todos los demás. Pero sí, me importa. Soy una obsesiva y no soporto más vivir así ni de otra manera no quiero aspirar a algo mejor. No quiero aspirar ni expirar no quiero desear quiero esfumarme. Mis amigos, mis tres amigos, me van a superar. No se preocupen. Mi mamá tiene 58... si vive hasta los 80 ponele.... como 22 años... no quiero esperar 22 años, por eso digo que la tengo que matar, pero ella quiere vivir, ella ama la vida... por qué tiene que ser de Virgo... Mi papá me superaría, de todos modos muchos años no le quedan a él... Mis hermanos también. Mi mamá es el problema... ella se compromete tanto con todo... yo creo que si quedara paralítica entendería que no quiero vivir más. Hace meses que todas las noches miro la ventana con un vértigo divino que me llama a saltar la reja y tirarme que me abrace el pavimento que me sustraiga que me hunda bajo la tierra prefiero estar hundida en la tierra y no estar hundida en mí. Yo soy inhumana, dejen de tratar de verme como una persona más, no me importa la gente que se muere de hambre, no me importan los nombres de los presidentes, no me importa el mundo. Y no porque sea una mierda, porque no me importa, porque no tengo deseos de estar acá, ni allá. No quiero cambiar nada, sólo desaparecer. No estar. No ser. Estoy transpirando mucho.

martes, 12 de julio de 2011

ME GUSTA EL FRÍO EL TUYO

en tu casa comíamos coco, en la cama
nos levantábamos, escaleras
y entonces, terraza
aïre: cárcel-fábrica abandonada
techos de chapa oxidada
marrón como las manzanas podridas

ahora ya no comemos más coco
tampoco ananá
sólo tenemos manzanas pödridas
que nos quedaron de mucho tiempo atrás

no es época de ananá ni de duraznos
tus yemas y tus huevos fríos
no los puedo más
me están cortando las venas

creo que tenés hörmigas en las sábanas
por eso te reís
sacalas de tu oreja
te ponés muy loco

mi oreja, tu oreja
le tenés miedo a los adjetivos posesivos
yo le tengo miedo a tu miedo
y tengo miedo de que te des cuenta
de mi miedo
y del tuyo
ahora es así: tu miedo; mi miedo
mi oreja; tu oreja
nada de tu-mi man-

los laberintos de mi mâno tienen señales
indican la salida
o la llegada, como quieras vos
eso seguro te aburre
me da miedo tu aburrimiento

yo soy así: plana
llana, no te miento
de mí, todo podés saber: te lo voy a decir
no te vas a esforzar en buscarlo
te lo doy yo
con burbujas te lo doy
recién salidito de la douche

tenía miedo de que te mueras con la lluvía fuerte
y tengo miedo de que busques compensar el frío de tus dedos
porque sé que en mí no encontrás la estufita
pero tengo guantes
no son de tu estilo, ¿no?
me imaginé
ni me lo digás: ya lo sé

no combinan con tu piël
que está como la manzana
podrida, oxidada de mí
los gusanitos blancos que hay en tu tierra
te comen, de a poquito

me gusta tu frío
raro
raro que no me come, sös
pero no pienses mal de mí
soy sólo una víctima del hämbre

miércoles, 25 de mayo de 2011

CHUPA CHÚPAME

Tu mundo es un chupetín para mí.

Y NI NOS VIMO

El facebook me parece una mierda, principalmente porque se me fue de las manos, como a muchos. Probablemente a vos también y ni te fijaste, no sé. Yo le di una dimensión que nada que ver. O sea, no existe lo bueno y lo malo, pero sí algo que genera cosas negativas en las personas. En mí, por ejemplo. Mi vida social está ligada al facebook, y ni da. Por un lado, me entero de cosas que no tengo por qué enterarme. O sea, me entero de que es el cumpleaños del que se sienta del otro lado del aula y me veo poseyendo esa información. O cómo se divirtieron en la fiesta de anoche a la cual no fui, a la que no me invitaron. Cómo un gatito se histeriquea con otro gatito. Cómo se quieren todos, cómo se odian. Qué grosos que son, qué inútiles. Estoy harta de lidiar con los alteregos virtuales de todas las personas.
Algún día voy a volver a abrir mi cuenta, pero cuando ya no sea importante. No sé, me pudrí, no quiero entrar y enterarme de cosas o mismo, buscarlas. No quiero. Si no me importara, lo dejaría ahí, muerto. Pero sí, mi vida un toque pasa por facebook. No se si PASA POR, pero sí está estrechamente ligada. Y bueno nada, quiero ver qué onda con las horas libres que voy a tener y eso. Me da bronca que el entorno social de todos pase por una red, porque inevitablemente al no ser parte de esa red estoy un toque afuera del entorno social, en su amplio sentido. Pero prefiero no ser parte de eso, entonces. Por un tiempo igual, nada. Coman caquita y vomiten sangrita. Los quiero a todos ustedes chicos pásenla lindo jejejeje.
Sobe Rush.

martes, 10 de mayo de 2011

NAH MENTIRA

je

sábado, 7 de mayo de 2011

DESAPARECIERON LOS CUCHILLOS

Tengo muchas ganas de morirme sin darme cuenta.

viernes, 22 de abril de 2011

MIS EPIFANÍAS SON UN CLICHÉ

Todas las realidades están conectadas. La de los diferentes centros de percepción, entendidos éstos como individuos, como la de los infinitos puntos de la dimensión temporal y espacial. Créase o no :S

miércoles, 16 de marzo de 2011

JACOBO

Cuando Jacobo está en la calle no entiende muchas cosas, y lo más problemático para él es que entenderlas le resulta crucial. A Jacobo le perturba que la gente lo mire cuando camina, nunca sabe verdaderamente qué les pasa a todos. "¿Es porque soy lindo?" "¿Es porque mis movimientos son raros y descordinados?" "¿Es porque no sé caminar?" "¿Es porque todos están de la cabeza?". A veces hasta se le ocurre pensar que lo miran porque tiene media cara azul. Por las dudas, para el funeral de la abuela Leonor se pintó la cara de color piel, no vaya a ser cosa de ultrajar ceremonia tan digna con una ridícula cara mal pigmentada. Además, si arruinara el funeral de la abuela desviando la atención de los invitados, su madre le echaría la culpa de ser un demente. Que los llantos de culpa y conmiseración hacia la muerta se conviertan en cuchicheos y miradas desafortunadas hacia su persona le preocupaba más por la reprimenda de su madre que por las consecuencias en la velada. De todos modos, Jacobo ya estaba acostumbrado a ser el centro de atención, aunque sea una característica implícita de toda su existencia. Nadie hablaba de él ante él. De hecho, casi nadie se acercaba a Jacobo. Pero sabía que las miradas lo apuntaban. A él y a su media cara posiblemente azul.
En su casa Jacobo no tenía miedo, estaba solo y se sentía normal. En la calle no era normal, era raro. En su casa miraba la televisión, usaba la computadora, jugaba al Winning, no se bañaba, dormía, leía, satisfacía todas sus necesidades.
Salir a la calle lo ponía a Jacobo en una situación extrema. Debía estar alerta e identificar a quienes lo miraban. ¿Por qué lo miraban? "Qué desesperación". Era algo tan estresante. Cuando esperaba el subte, las personas que caminaban a su alrededor lo examinaban, de arriba a abajo, hasta que lo perdían de vista. Cuando entraba al vagón, a todos les sorprendía cómo Jacobo se sentaba. Cuando viajaba en colectivo, la gente lo miraba desde la calle. En silencio, claro.
Jacobo siempre encontraba momentos en los que su vida dependía de un simple accionar de él. A veces estaba sentado frente a su computadora y de repente se percataba de una pila sobre su escritorio. El deseo de tragarla y sentir la jaqueca y el dolor de estómago insufrible previos a la muerte le llamaban poderosamente la atención. Era como el vértigo, siempre tenía ganas de caer, el vacío lo llamaba a gritos. Por momentos se imaginaba cómo su centro de masas se convertía en un agujero negro que lo sustraía, era como caerse dentro de si mismo. Era como morir y a la vez vivir al máximo. Era como entregarse a su ser plenamente. Ese deseo natural e instintivo se traducía en su vida diaria como las ganas insuperables de caerse de un rascacielos al vacío del pavimento.
Desde ya, Jacobo era absolutamente inconsciente, sólo vivía los síntomas y las manifestaciones de su psiquis, sin entender qué había detrás de eso. Jacobo se quedaba con lo que sus sentidos le decían, con su percepción inmediata. Se obsesionaba con ser normal, pero no le bastaba con eso, no toleraba ser uno más del montón. Esa mirada constante que le brindaba el otro, los otros, le era repulsiva y a la vez necesaria para vivir, para sentir.

jueves, 6 de enero de 2011

REFUGIÁNDOME

Quiero tener un hijo y formar una familia. Estar enamorada y hacer planes con otra persona para la vida, como viajar, construir un hogar, criar un guachín. Fumar porro todas las tardes escuchando discos en nuestro sillón, viajando, etcétera. Lo más probable es que muera soltera. Por cierto, soy una reprimida sexual.

miércoles, 5 de enero de 2011

RELUCIENDO ALGUNOS TRAPOS SUCIOS

Leo algunas cosas que me inspiran a vivir la vida y me parece tonta esa posición resentida de la vida que tengo. Sin embargo siempre es más cómodo ocultarme en la oscuridad de la soledad y el rechazo social a vivir con naturalidad, cuando la naturalidad me es ajena en todas sus formas. Y aunque me de cuenta de esto no significa que vaya a mejorar. Me siento incómoda conmigo y a veces me odio y lloro antes de dormir. Y lo exagero y lo publico en todo medio de comunicación posible para llamar la atención y que me vengan a auxiliar, para luego reconfortarme cuando leo un comentario en facebook que dice "mi amore". Y justamente del foco de luz. Esa persona luminosa a quien le grito vomito y escupo toda mi mierda para llamar su atención. Para que llene el vacío que generan los problemas relacionados con mi inconformidad. Las redes sociales me deprimen muchísimo. Me hacen sentir muy sola, muy sola. Veo como todos se relacionan, se hablan, se hacen chistes, comparten fotos y comentarios con sus propios códigos virtuales pero que supuestamente reflejan una realidad concreta. Yo no sé si esa realidad concreta existe en ellos y el mundo virtual es un reflejo o si el mundo virtual es la única realidad social que tienen. El punto es que yo casi no tengo una realidad concreta. No confío en muchas personas y a muchos de mis amigos les oculto mi oscuridad, paso un buen rato lindo y cuando llego a mi casa me veo rodeada de toda mi mierda. Y ni siquiera tengo porro para pasar el rato para decir bueno loco fumo un poco y me tiro en la cama a relajarme, o a divertirme bailando los beatles sola en mi cuarto mirandome en el reflejo de la ventana de vidrio o mismo mirando las plantas del vecino de la planta baja que tiene un patio enorme y no sé por qué mierda no pone pileta el viejo puto. Ahora que me acuerdo tengo un recuerdo muy bizarro de mi infancia. Cuando yo tenía cuatro o cinco añitos vivían en la planta baja y disfutaban de ese patio una familia con algunas hijas, eran más grandecitas que yo, pero tenían una pelopincho. Y un día yo volvía del jardín de infantes, y ellas me invitaron a jugar a la pileta. Y en el ascensor yo le dije a mi mamá si podía ir y ella no me dejó, y yo estaba convencida de que podía tirarme por la ventana para ir a la pileta. Les decía que podía hacer eso y mis padres no me lo permitieron. Yo cuando era pequeña creía que podía hacer absolutamente todo, también era muy solitaria, siempre me costó tener amigos. Creía que podía bajar por la pared como una hormiga sin caerme.
En el jardín estaba re solita. Una vez en la hora de la siesta, en salita de cinco, le pregunté a la chinita del curso si quería ser mi amiga y me dijo que no, se estaba tirando por el tobogán. Después se fue a vivir a EEUU ahora debe ser feliz, ojalá viva en NYC. En ese caso debe ser una china muy mona y cool. Cool como yo no puedo ser, porque me visto mediocre, mi pelo es asqueroso, soy medio gorda y mido 1.60. También estaba la shegua de Celeste, que era una abusiva. Me tomaba de punto, era una nena gigante y re machona. Me decía que todas las nenas de la salita eran sus amigas, no mías, y yo siempre fui una mosca muerta nunca le decía nada. La única vez que repliqué, fue sacándole la lengua. Al día siguiente vino con la mamá, y la muy enferma de la madre para "vengarse", se me acercó violentamente y me sacó la lengua. Hay que ser pelotudo eh... pedazo de idiota, por eso tenía la hija que tenía. Después, Zarita era mi amiga, una peruanita creo que era. Yo la quería, aunque ahora que lo pienso, era medio zonsa, medio quedada la muy fesa. Un día se me ocurrió preguntarle por qué era negra, si había estado mucho tiempo en el balcón tomando sol. No me respondió, puso cara de fiera, se levantó de la sillita y se fue. Le pedí perdón un montón de tiempo, porque yo no se lo pregunté con malas intenciones, ni siquiera la discriminaba ni lo haría ahora, pero bueno, se lo tomó a mal la idiota. Se nota que en su casa los padres le debían hablar mucho de cómo marginaron en la historia a los negros y de las desventajas sociales que tenían por el racismo y esas cosas. Una tonta Zarita se perdió de una amiguita.
Después bueno, entré a la primaria. Yo siempre tuve como una especie de atrapa-especímenes. Durante toda mi vida me relacioné con gente medio tarada o que no estaba bien del bocho, que tenía ciertas limitaciones o que estaba muy muy quemada. Bueno, en la primaria mi primer amiguita fue Virginia, una chica proveniente de una familia clase media-baja, que nunca valoró la educación, gente muy religiosa, ignorante, y bueno, Virginia no tenía muchas luces. Aclaro que no estoy expresándome con un tono discriminador, en lo absoluto, sólo trato de expresar una realidad según mi percepción y mi recuerdo. A los pocos días, el dúo se convirtió en trío, se sumó Fiorella. Habiendo crecido en la famila en la que crecí, siempre me relacioné creando tríos en los que yo era la tercera desplazada. Y Fiorella me vino al pelo, porque tenía una personalidad y un rol en el grupo que fomentaba este posicionamiento de mi parte. Fiorella era la "líder", la linda, la canchera, esa es la palabra, era canchera. Todos gustaban de ella, ella mandaba. Y cuando en un recreo yo caminaba con Virginia, y Fiorella vino a preguntar si podía ser nuestra amiga, yo dije "no", pero Virginia dijo "sí". Desde ese entonces Fiorella "me sacó" a Virginia, que por cierto, para mí funcionaba como un bastoncito que me daba seguridad. Formamos un trío en el que Fiorella quería estar siempre sola con Virginia, y ambas poníamos a Virginia en la situación de tener que elegir entre una y otra. Tuve una infancia con mucha mierda, poca creatividad, poca niñez, poca inocencia, mucho maltrato social y discriminación. En general, pasé la mayoría de los recreos de mi primaria solita. Me victimizaba, lloraba todos los días en mi casa y creía que me iba a morir si me dolía la cabeza. También me dejaba llevar por los fanáticos religiosos como Virginia, y creía en Dios, más o menos hasta cuarto grado, después se me pasó. Me encomendaba a Dios todos los días, era super cursi y hablaba de "amor" y de "amistad". Le suplicaba a Dios cosas que ya ni recuerdo. Por otra parte, en mi casa crecí en un mundo de adultos. Papás grandes y tres hermanos muchísimo más grandes que yo. No tuve una casa muy infantilizada. Veía Chiquititas y cosas así, admiraba a Britney y a Christina, y moría por los Backstreet Boys. Todas cosas que no fomentaban mi imaginación. Si leía era para mostrarles a los adultos lo que hacía, y para superar a Bianca que era una niña muy lectora y avocada a las artes. Bianca lo hacía genuinamente porque adoraba leer y escribir, yo lo hacía para destacarme en algo. A todo esto, mis compañeros se ensañaban conmigo, yo era la mosca muerta en la que descargaban toda su violencia y soberbia. Me llamaban bruja y se complotaban entre todos para reirse de mí, yo era el chivo expiatorio. Me llamaban fea, se reían de mi nariz, de mi apellido, de todo lo que podían reirse y de lo que no también. Hasta de mi voz, por eso dejé de hablar mucho tiempo, para que no se rían de mi voz, hablaba lo menos posible. Una vez un niño horrendo obeso y gigante, lleno de granos y de ropaje sucio, me robó mi patito precioso que yo adoraba y me había regalado Silvia, una amiga de mi mamá que vive en Montevideo. Me lo robó lo paseó por todos lados y lo tiró a la basura, yo lo recuperé y me puse muy mal, capaz ni lloré pero por dentro me apené mucho. Sabrina tenía otro peluche de animalito, y me decía que el de ella era mejor, es verdad, era más suave y como era marrón no se notaba la mugre, como en mi patito blanco.
Voy a contar una cosa más. Algo que me marcó mucho y me hace llorar, aunque capaz a terceros les parece poco meritorio de tanta salsa. Mi cumpleañitos de quinto grado, cuando cumplí 11. Estaba abandonando lentamente mi infancia, y una mirada irónica y negativa de la vida nacía silenciosamente en mi interior. Mis padres y los padres de Bianca decidieron festejarnos el cumpleaños juntas, porque ambas cumplíamos el 5 de octubre, y así podíamos festejar en un salón, abaratando costos. El salón se llamaba Nueva Luna. Previo al festejo, yo desafié a mis compañeritas a que me iba a teñir el pelo, y ante sus réplicas y negativas, lo hice. Una tontera, todo lo hacía para mostrar, para generar un lugar (de mierda) en el otro. Mis compañeritos obviamente siempre adoraron a Bianca, o al menos la querían mucho, Bianca se llevaba bien con todos y era genial, super creativa y divertida. En cambio, yo era la bruja fea aburrida que no decía nada y la pasaban por arriba. Cuando empezaron a llegar los nenes, traían sus regalos, y ahí se marcó la primer diferencia. A Bianca le traían cosas mucho mejores que a mí, o le traían lo mismo, y adelante mío le decían que después le daban otra cosa más, porque claro, algunas madres no eran desubicadas y si dos nenas festejan juntas un cumpleaños, no da que a una le regales una muñeca Barbie y a la otra una muñeca Gloria, que eran una garompa de plástico hueco. Por ejemplo, Florencia nos trajo una riñonera a ambas, pero la de Bianca estaba llena de pins, y la mía no tenía ni uno. Los nenes, siempre más malvados, como Emiliano o Agustín, directamente venían y me decían que habían venido por Bianca, no por mí, que era una bruja. La tenían con que yo era una bruja desde primer grado, sólo porque el salame de Agustín empezó a divulgar ese rumor sin fundamento alguno y todos se agarraron de eso para divertirse. La estructura social se ve tan clara... que patéticos que eran, y ahora la mayoría son unos perdedores hundidos en la miseria, que se creen que el mundo termina en Floresta. Bueno, después el cumpleaños siguió, y yo estaba medio colgada de una percha. Viendo fotos comienzo a recordar ciertos detalles. Nos ponían "mayonesa", "el meneaito", y canciones de esa calaña. Fiorella, como la estrellita pop de la Escuela República del Perú (pufffffff), bailaba muy bien, se había puesto un topsito corto rosa y unos pantalones de jean oxford, bien a la moda new millenium. Era super flaquita y bailaba diez puntos, yo la imitaba todo el tiempo. En las fotos me veo, en casi todas en las que estamos bailando, mirándola a ella tratando de copiar sus pasos. Me daba verguenza ser alguien, existir, creía que no tenía el tupé de estar ahí, tenía miedo, les tenía miedo a esos monstruos que iban a juzgar todo, pero la responsabilidad se aliviaba ya que todo, la comida, los juegos, el salón, también lo tenía Bianca. La animadora era una perra, tenía muy mala onda, nos maltrataba, nos gritaba... una bicha. El momento de la torta fue uno de los peores momentos de mi infancia. Los papás y abuelos de Bianca cocinaban como los dioses, en su casa siempre había golosinas y helados y tortas y galletitas de chocolate. Su torta era enorme, gigante, llena de colores llamativos, parecía hecha por reposteros, y le cantaron el cumpleaños bien fuerte. La mía... mi torta era una porquería en comparación, y las pusieron una al lado de la otra para cantarnos el feliz cumpleaños, primero a ella, después a mí. Mi torta era redondita, chiquita, aburrida, con velas feas y tosca, hecha por mi mamá que aunque cocina rico, nunca se destacó en eso. Como frutilla del postre, la de Bianca era de chocolate y la mía de vainilla, es obvio que el chocolate le gana a la vainilla. Todos los nenes comieron la torta de Bianca, la mía ni la tocaron. Y no soy ciega, ya sé que competía todo el tiempo y que estaba re enferma, una vida de mierda, una infancia de mierda, transtornada del orto, perdí la mejor etapa de la vida, nunca supe lo que significaba inocencia. El cumpleaños fue llegando a su fin acompañado de más agresiones y forradas de parte de los brutos. Pero bueno, qué va a ser? Mis padres se re esforzaron para darme ese cumpleaños y lo hicieron con la mejor intención del mundo y lo aprecio.
Odio mis cumpleaños, siempre la paso mal. En segundo año, mi papá me dio vueltas con festejar los 15, y al final, como quería que yo me encargue de todo y yo obviamente no podía sóla, no festejamos nada, se pasó la fecha y todo se fue olvidando. Sin embargo yo había dicho que iba a festejar, había planeado el vestido y se lo había mostrado a algunas amigas. Luego, en tercer año, que fue el año con menos amigos de todos porque yo no paraba de arruinar todas las cosas. También mi papá me dio vueltas con el cumpleaños, me dijo de festejarlo en Tazz, pero empezaron con múltiples restricciones con mi menoría de edad, y mi papá no se hizo cargo. Yo había repartido invitaciones y todo, pero el cumpleaños no se hizo. En cuarto año, el peor. El 4 de octubre, un día antes de mi cumpleaños, falleció mi abuela Ñata, mamá de mi mamá. Yo había arreglado con Daitch que festejaba su cumpleaños esa noche, o sea, la del sábado 5, que podía ir a festejar mi cumpleaños con mis invitados a su casa, donde él festejaba el suyo, ya que yo no tenía donde festejarlo y además teníamos amigos en común. De todos modos, yo no iba a ser la principal, el anfitrión era él. Yo tenía todo arreglado, había mandado mails y todo a las personas que quería que vayan. A la noche, me estaba preparando para ir, obviamente triste por el fallecimiento de mi abuela, y mi mamá me hizo todo un planteo en el que me hizo sentir terrible conmigo misma de por qué no debería ir a lo de Daith, de que cómo podía salir a festejar, y que además ella necesitaba que sus hijos estén con ella y demás cosas, todo en una situación super horrible de reproches personales que me hizo querer suicidarme el día de mi cumpleaños. En esos tres años, nadie más que mi familia me cantó el cumpleaños. Finalmente no fui a lo de Daitch y les avisé a quiénes pude mi situación. Mi mamá tenía razón, tenía su verdad, pero nunca pudo ver mi verdad, no entendió lo horrible que era todo para mí. También recuerdo que en tercer año, Agus Pizynski cumplía años cerca de mi fecha y festejó su cumpleaños al día siguiente del mío. Algo horrible, porque no sólo que no podía festejar mi cumpleaños, sino que tenía que festejar el de otra persona, rodeada de personas que me miraban mal por motivos quizás fundados pero también pendejos, y está bien quizás, teníamos 15/16 años. Como si fuera poco, había otra chica en mi situación festejando el cumple de Agus, y a ella le cantaron el feliz cumpleaños, a mí no. Me sentí super mal, super mal. En el año que estuve libre, que debía cursar quinto, ni festejé mi cumplaños y éste fue solitaio pero sin desilusiones, nadie me cantó el feliz cumpleaños ni me regaló nada. Me voy a ir, adios. No aguanto más, soy una tarada.

sábado, 27 de noviembre de 2010

BASTA DE TEATRO

Los programas cuya consigna es “QUIERO SER FAMOSA”, encubierta bajo la nómina “Bailando por un sueño” (sueño? tan dramáticos íbamos a ser? chau) o “PopStars” son simbólicos. Son claros ejemplos, exacerbados, ridiculizados y llevados al extremo, del ocultamiento del ser por la vida en la sociedad como si ésta fuera un rebaño al que nos acoplamos por miedo y masificación. Para alejarnos del ser nos refugiamos en la normalidad, entre otras cosas. De aquí surgen conceptos como la fama por la fama misma. “Mi sueño es ser famosa”. Sería: yo no quiero ser cantante/actriz/modelo/mosquita y desempeñarme tan bien en la materia acorde a mis deseos y vocación, sino que es todo un medio para ser famosa, para llegar al refugio mayor y ser la reina de las refugiadas. La reina de las refugiadas. A ver quién se lleva el premio… “necesito subirme a una tarima para que toda esa atención satisfaga el agujero interno causado por mi autodesconocimiento que no estoy capacitada para afrontar”. Y lo más controvertido es que todo esto no es una decisión personal, sino fruto de la masificación que me arrastra en su ola de vacas que viven el instante atemporal, punto único en la infinidad del cosmos. Puntito. La vaca es un cuerpo. El humano tiene ego, eso significa, tiene la capacidad de trascender su propio ente y el de las cosas para comprender su ser. La reina de las refugiadas ganó subir al eslabón más alto de la superficialidad. En lugar de verla como una preciosita la veo como una masa marrón aforme de la que salen burbujas verdes y vomita sangre, desesperada por subir al pedestal llevándose todo por delante. Bruta, bruta sos. Monstrua. Monstruo. ¿A ver a cuántas personas lográs tirar para llegar a tu proteccioncita? Claro, todo eso es la exageración del concepto: no nos entregamos al ser porque fuerzas externas le ganaron a nuestro libre albedrío y vivimos cegados por la normalidad y la docilidad. La ceguera suprema… que tristeza me da. Inmersa en ese mundo vivo conociendo a mi ego como me conozco la figura geométrica que tiene todos los lados iguales y ángulos de noventa grados, pero no a mi ser. En todos estos años jamás me entregué, jamás siquiera cedí a encaminarme. No puedo, no lo sé hacer. No me conozco, tanto que no puedo ser el eje de mi vida. No soy Juli que vive su vida siendo auténtica en todos los espacios. Soy Juli que no puede conciliar los espacios porque el elemento común e hilo conductor no existe, o más bien, no lo encontré. Vivo por “impulso”, y eso no significa que sea espontánea, sino que soy una vaquillona. Rancia y bruta. Lo más triste es que no es decisión propia, reitero, es el “destino” (entrecomillas porque es un concepto complejo sobre el cual no me voy a explayar pero con el que tampoco se puede andar jugando, principalmente porque no tengo sentido del humor) y fuerzas externas que priman sobre mi libre albedrío y que mueven mi vida conduciéndome a sobrevivir y no a vivir. Y en toda esta puesta en escena, me doy cuenta que yo soy un teatro, burdo y grotesco, desesperado como pocos. Todo este asunto de entregarme a mi ser me lo tomé tan seriamente, que finalmente me perdí en la abstracción y en el vacío generado por la obnubilación de la nada. Y perdí, perdí… No quiero recluirme dos meses a abstraerme, quiero aplicarlo a mi vida. Mi vida es una teoría que se perdió en el palabrerío. Estoy harta de que todo signifique algo, de que todo tenga que tener un cuidado. Estoy cansada de pensar a las personas como seres y no como egos, o más cerca aún, personas. Lo cotidiano lo desprestigié y es ahí adonde debo aplicar mi paz interna. Digo… mi supuesta e ideal paz interna.
En el colegio soy una persona, pero luego cuando hablo con los pibes y convivo con ellos me doy cuenta que la Juli del colegio no es la Juli sino una Juli que está ahí por supervivencia, una Juli que en realidad no existe. Y mentira, mentira mentira mentirota. Porque si yo fuera yo, podría ser Juli en el colegio, en mi casa, con los pibes y con Joaquín. ¿Y qué pasa cuando estoy sola? No pasa nada tampoco. No es que soy yo, soy yo satisfaciendo mis necesidades básicas. Puro teatro, pura careta, pura caca pura teoría e idealización. A ver si puedo vivir un poco más el día a día que con eso me construyo.
Yo siempre pienso que no quiero tener 38 años y decirle a un chico de 17: yo a tu edad también era así, estaba loca, estaba re en la mía, tenía flashes existenciales y espirituales pero cuando vas creciendo tenés que encargarte de cosas más importantes fafafafa. Chau. No, sí loco, chau, caca pura. Así no va. No es así, no es que voy a darme cuenta de que todo era una pelotudez, sino que debo aplicarlo y apegarme un poco más a lo pragmático, porque en definitiva, la vida es una prueba de manifestación del ser, y no sé si mi objetivo es entregarme a ese ser o vivir de manera auténtica y con respeto hacia mi misma mis deseos que surgen de mi yo interno en interacción con la realidad concreta. Tiene que haber un equilibrio. Que la Juli que viva no sea sólo la respuesta a diversos estímulos provenientes de los diferentes espacios que competen en mi vida. Que Juli sea una expresión de ese ser, yo quiero entregarme y vivirlo e interiorizar, pero de nada sirve si en la realidad concreta no lo aplico, porque tengo que probarme ante los sentidos externos y la interacción, para seguir creciendo y porque sino estoy viviendo una mentira desde una torre de marfil con espejos de cristal.
Más naturalidad, por favor te lo pido. Un ejemplo de esto es mi vestimenta. Algunas noches no hay mucho para hacer y capaz alguien puede poner la casa para tomar algo o pasar el rato, es decir, situación bien cotidiana y ranchera. Y yo voy vestida como si fuese a bailar. ¿Eso significa que vivo las cosas con la misma magia que a los cinco años, y tengo ganas de ponerme linda para ver a mis amigos? ¿O significa que soy una desmedida que quiere llamar la atención y todo lo vive con la dimensión de la tensión dramática? Si no tengo sentido del humor es porque todo me lo tomo demasiado serio, preocupándome por establecer los límites entre el otro y el yo. Entre mi ego y la realidad externa. Todo impecable, todo para la obrita, a ver si me aplauden fuerte. Chau no puedo seguir viviendo así, es todo una gran farsa. Me quiero morir.
Quiero vivirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

miércoles, 3 de noviembre de 2010

INFERNO

Cuando más se adentra uno más calor hace y menos aire hay. La sequedad, la grieta y el agobio. Me asfixio. Mi hogar ha sido usurpado definitivamente. Satán se ha mudado y ahora duerme en mi cama.
No tengo lugar, y mañana tengo que ir al colegio.

sábado, 16 de octubre de 2010

LUPITA

No me pinches el globo que si estoy soñando no me importa...

lunes, 11 de octubre de 2010

HOY ME LEVANTÉ BASTANTE LIMADA DEL BOCHO Y ESCRIBÍ ESTO

Los hombres se enroscan con… ( ¿?) … No me acuerdo qué. Con el aire. No sé. Los hombres son los individuos más vulnerables que existen. Pero uno sabe cuáles son los hombres inquebrantables. Parece que estoy idealizando, pero no. Con inquebrantables me refiero a íntegros, no a perfectos ni puros ni mejores. A hombres que no se ven patéticos encubriendo sus necesidades animales en actitudes más elevadas. Y eso ya sé con qué tiene que ver. Tiene que ver con si el hombre está entregado a su yo interno o no. Guido es una persona íntegra porque está en paz interna. No, en paz no se si está, no sé si llegó a tanto, pero es un tipo que se pudo entregar a su deseo, es decir, a su ser. En cambio, XXX es tan vulgar. Es tan rompible. Su vida no es deseo, es pretensión. Uno para no entregarse a su ser puede convertir el deseo en pretensión. ¿Cómo? Viviendo por el deseo puro y no por el camino hacia él. Porque uno se realiza con el camino, no alcanzando el deseo en sí. La vida es un camino a. XXX es atravesable por sables por ese motivo. Lo que se ve de él es un armazón de fuerza y pretensión lograda. Porque lo que él aparenta es que ha cumplido sus pretensiones. En realidad eso no lo sabemos, pero su escudo está manchado con esas exhibiciones. Uno piensa que. Uno piensa que él es fuerte. Se muestra seguro. Es un chico “no-me-importa-nada”. Y en ese nada cabe justamente, la nada, el anonadamiento, porque él está anonadado con la realidad sólo que se cubrió de esa escarcha podrida para pisar tierra. A él le importa todo. Él le habla a una persona mirando de reojo a todas las demás. Y esto significa muchas cosas. Su vida es un actuar constante, entonces controla cómo el público vive su pieza de teatro. Ayer lo observé mucho, por eso me miró mucho, porque sintió que yo le estaba prestando atención. ♥♥♥ lo ama, pero él a ella no. A él ni siquiera le importa ella. La vida de ♥♥♥ pasa por el colegio y por XXX, su vida empieza los lunes y termina los viernes, y el fin de semana es un receso. XXX vive los fines de semana y se entretiene con ♥♥♥ de lunes a viernes. Él no la ama. Sólo flashea. Y flashea aún más porque ella lo ama. Pero su vida no pasa por ♥♥♥ y ni siquiera la considera. ♥♥♥ es una persona muy sensible y muy frágil. No es rompible porque es demasiado delicada, es como un bebé que no se despertó, que todavía no se atravesó, pero que está por aprender a caminar, y ella lo sabe. Pero es tan insegura, que se ve atraída por la figura de XXX, que es el macho fuerte. En realidad es un cachivache. Ella depositó lo que le falta, la carencia interna que no le permite dar el salto hacia si misma, en XXX. Es decir, ella no está en relación con su ser porque su vacío interno proveniente del autodesconocimiento no se lo permite. Entonces se enamoró de XXX. Su zona de confianza pasa por la figura de XXX. Por ese macho viril que además tiene la dosis de bizarrez que se la da el hecho de que XXX es bastante cool. Pero sigue siendo un camionero. Y ojo, porque yo a los camioneros los respeto. Pero si uno piensa en un camionero, por lo general, lo primero que se le viene a la cabeza es un gordo sucio transpirado sentado en esos asientos de cuero bordeaux escuchando alguna bizarreada por la ruta. Y ojo, un gordo asqueroso, medio pervertido quizás, que les toca bocina a las mujeres lindas (en realidad no pasan mujeres caminando por la ruta, pero bueno, es la imagen jeje). Bueno, la imagen que me transmite el camionero es la de un bruto, y así es XXX. Con esto quiero decir que XXX no es como un camionero, sino como la imagen que tenemos incorporada de un camionero. Camionero Camionero. Porque hasta Miranda! entendería, si ellos mismos dicen “yo quiero ser tu negro del camión”. Ellos al parecer entendieron el rol del camionero en todo este asunto.

La crudeza con la que veo a los humanos es lo que me mata. Uno se enrosca con su propia visión de las cosas. No puedo entregarme a vivir, sólo puedo observarlo todo, y quizás ese sea mi gran refugio. Así me protejo de mi misma, maybe, no? Soy tan racional, y todo el tiempo palpo la pateticidad. De mi misma, que proyecto en otros personajes, como el de XXX. Pero en realidad me estoy criticando a mí.

Es gracioso pensar en cómo conviven los dos mundos. Me pregunto si a todos les pasa. El mundo de mis amigos, del colegio, mi vida social. Y el mundo de mi casa, familiar. Yo no sé a cuál pertenezco realmente. Son mundos muy separados, sí, que yo misma creo me encargué de hacerlo. Cuando estoy con mis amigos, me pienso “afuera de mi casa”. Como si perteneciera al mundo b (casa/familia), y por ese instante haya decidido vivir en el mundo a (amigos, exterior, social). Cuando estoy en mi casa, no sé. Cuando estoy en mi casa siento que en realidad es una morada de descanso para volver al ruedo. Y ahora entra aquí otra idea muy distinta que apareció en mi mente en un momento muy distinto y que recién ahora las relaciono. La vida se trata de un salir constante. Voy a. Pero no como camino a. No como camino al ser, aunque este no se alcance. Es un “voy a” por el mero lugar final pero en realidad este ya no importa, sólo vale perderse en la nada que genera ese circuito enfermizo de ir siempre a otro lugar. Si estoy en mi casa, siento que tengo que salir. Y cuando salgo, siento que tengo que volver. Cuando salgo siento que estoy afuera. Cuando estoy adentro siento que estoy adentro. Okey, eso fue muy redundante, probablemente la frase más redundante que escribí y quizás oí en mi vida. Pero el punto es que cuando estoy adentro siento que debo salir. No quiero que haya adentro y afuera, quiero que haya un acá. Si voy a una fiesta, al colegio, si salgo con alguien, sólo creo que en algún momento tengo que volver y me siento afuera. Pero en el adentro vivo para el afuera. Desde adentro lo único que hago es prepararme para mi salida. Y eso es porque aunque yo entiendo muchas cosas estoy muy bloqueada. No he podido entregarme ni en lo más mínimo a mi ser. Porque de modo contrario, no viviría ni afuera ni adentro, viviría para mí, acá, hola. Muy coloquial toda esta situación.

So… I think this is so over now.

jueves, 7 de octubre de 2010

NO ME IMPORTA MORIR


Cuando no haya aire para respirar, te estaré asfixiando. Me siento sensitivamente rara. Animícamente desbalanceada. No estoy triste ni feliz, o las dos cosas a la vez, pero no es que estoy feliz por algunas cosas y triste por otras, o feliz por algún aspecto de alguna cuestión, y triste por otro, sino que ambos estados se conjugan en uno nuevo que me perturba. Ayer fui al recital de Pixies, y fue lo mejor que me pasó en mucho tiempo. Soy una histérica. No entiendo mis reacciones ante los estímulos de la realidad externa a mí. Me cuesta mucho interactuar sin sentirme descolocada. Todo me irrumpe. Vivo deseando enamorarme como la canción No me importa Morir de EOY, pero a la vez yo sé que eso es un refugio para no entregarme al camino hacia mi ser. Creo que ese deseo es más bien una pretensión y por eso reacciono inestabilizándome cuando se cumple. A la vez, ese desequilibrio que aparece puede ser resultado del miedo, o la presión de que mis acciones insiden en otro. Quiero estar sola para siempre o acompañada. Y a la vez a veces caigo. Y a veces también me doy cuenta de que todos los días pienso en ciertas personas, ¿vivo un poco para ellas, quizás? No sé. El punto es que esas personas sólo se acuerdan de mí cuando me ven.
También busco revivir a una persona en otra. Eso es lo peor. No sé nada. Estoy como en una bajada. Como al borde de un avismo, no sé. Tengo tantas pretensiones y tantos miedos y tantos prejuicios.
No amo a nadie. No quiero tener que salir nunca más. No séééééé.
Me siento adolescente. Me siento EOY.