martes, 3 de enero de 2012
EL AVENTURADO VIAJE DESDE LO DE MI AMIGO
viernes, 18 de noviembre de 2011
MI NOVIO DEL BONDI
sonrisitas uh-uh
de espaldas nos damos vueltas
vos sabés: sos el chico
sos de los chicos
sos del tipo
lo apreciás no mucho
mucho menos de lo que yo querría
martes, 1 de noviembre de 2011
PROJIBIDO ESTACIONAR
jueves, 15 de septiembre de 2011
EL TREN DE LAS SEIS
sábado, 10 de septiembre de 2011
A BRISHIT: -TODO- MI AMOR
miércoles, 7 de septiembre de 2011
ADIOS
martes, 12 de julio de 2011
ME GUSTA EL FRÍO EL TUYO
nos levantábamos, escaleras
y entonces, terraza
aïre: cárcel-fábrica abandonada
techos de chapa oxidada
marrón como las manzanas podridas
ahora ya no comemos más coco
tampoco ananá
sólo tenemos manzanas pödridas
que nos quedaron de mucho tiempo atrás
no es época de ananá ni de duraznos
tus yemas y tus huevos fríos
no los puedo más
me están cortando las venas
creo que tenés hörmigas en las sábanas
por eso te reís
sacalas de tu oreja
te ponés muy loco
mi oreja, tu oreja
le tenés miedo a los adjetivos posesivos
yo le tengo miedo a tu miedo
y tengo miedo de que te des cuenta
de mi miedo
y del tuyo
ahora es así: tu miedo; mi miedo
mi oreja; tu oreja
nada de tu-mi man-
los laberintos de mi mâno tienen señales
indican la salida
o la llegada, como quieras vos
eso seguro te aburre
me da miedo tu aburrimiento
yo soy así: plana
llana, no te miento
de mí, todo podés saber: te lo voy a decir
no te vas a esforzar en buscarlo
te lo doy yo
con burbujas te lo doy
recién salidito de la douche
tenía miedo de que te mueras con la lluvía fuerte
y tengo miedo de que busques compensar el frío de tus dedos
porque sé que en mí no encontrás la estufita
pero tengo guantes
no son de tu estilo, ¿no?
me imaginé
ni me lo digás: ya lo sé
no combinan con tu piël
que está como la manzana
podrida, oxidada de mí
los gusanitos blancos que hay en tu tierra
te comen, de a poquito
me gusta tu frío
raro
raro que no me come, sös
pero no pienses mal de mí
soy sólo una víctima del hämbre
miércoles, 25 de mayo de 2011
Y NI NOS VIMO
martes, 10 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
MIS EPIFANÍAS SON UN CLICHÉ
miércoles, 16 de marzo de 2011
JACOBO
En su casa Jacobo no tenía miedo, estaba solo y se sentía normal. En la calle no era normal, era raro. En su casa miraba la televisión, usaba la computadora, jugaba al Winning, no se bañaba, dormía, leía, satisfacía todas sus necesidades.
Salir a la calle lo ponía a Jacobo en una situación extrema. Debía estar alerta e identificar a quienes lo miraban. ¿Por qué lo miraban? "Qué desesperación". Era algo tan estresante. Cuando esperaba el subte, las personas que caminaban a su alrededor lo examinaban, de arriba a abajo, hasta que lo perdían de vista. Cuando entraba al vagón, a todos les sorprendía cómo Jacobo se sentaba. Cuando viajaba en colectivo, la gente lo miraba desde la calle. En silencio, claro.
Jacobo siempre encontraba momentos en los que su vida dependía de un simple accionar de él. A veces estaba sentado frente a su computadora y de repente se percataba de una pila sobre su escritorio. El deseo de tragarla y sentir la jaqueca y el dolor de estómago insufrible previos a la muerte le llamaban poderosamente la atención. Era como el vértigo, siempre tenía ganas de caer, el vacío lo llamaba a gritos. Por momentos se imaginaba cómo su centro de masas se convertía en un agujero negro que lo sustraía, era como caerse dentro de si mismo. Era como morir y a la vez vivir al máximo. Era como entregarse a su ser plenamente. Ese deseo natural e instintivo se traducía en su vida diaria como las ganas insuperables de caerse de un rascacielos al vacío del pavimento.
Desde ya, Jacobo era absolutamente inconsciente, sólo vivía los síntomas y las manifestaciones de su psiquis, sin entender qué había detrás de eso. Jacobo se quedaba con lo que sus sentidos le decían, con su percepción inmediata. Se obsesionaba con ser normal, pero no le bastaba con eso, no toleraba ser uno más del montón. Esa mirada constante que le brindaba el otro, los otros, le era repulsiva y a la vez necesaria para vivir, para sentir.
jueves, 6 de enero de 2011
REFUGIÁNDOME
miércoles, 5 de enero de 2011
RELUCIENDO ALGUNOS TRAPOS SUCIOS
En el jardín estaba re solita. Una vez en la hora de la siesta, en salita de cinco, le pregunté a la chinita del curso si quería ser mi amiga y me dijo que no, se estaba tirando por el tobogán. Después se fue a vivir a EEUU ahora debe ser feliz, ojalá viva en NYC. En ese caso debe ser una china muy mona y cool. Cool como yo no puedo ser, porque me visto mediocre, mi pelo es asqueroso, soy medio gorda y mido 1.60. También estaba la shegua de Celeste, que era una abusiva. Me tomaba de punto, era una nena gigante y re machona. Me decía que todas las nenas de la salita eran sus amigas, no mías, y yo siempre fui una mosca muerta nunca le decía nada. La única vez que repliqué, fue sacándole la lengua. Al día siguiente vino con la mamá, y la muy enferma de la madre para "vengarse", se me acercó violentamente y me sacó la lengua. Hay que ser pelotudo eh... pedazo de idiota, por eso tenía la hija que tenía. Después, Zarita era mi amiga, una peruanita creo que era. Yo la quería, aunque ahora que lo pienso, era medio zonsa, medio quedada la muy fesa. Un día se me ocurrió preguntarle por qué era negra, si había estado mucho tiempo en el balcón tomando sol. No me respondió, puso cara de fiera, se levantó de la sillita y se fue. Le pedí perdón un montón de tiempo, porque yo no se lo pregunté con malas intenciones, ni siquiera la discriminaba ni lo haría ahora, pero bueno, se lo tomó a mal la idiota. Se nota que en su casa los padres le debían hablar mucho de cómo marginaron en la historia a los negros y de las desventajas sociales que tenían por el racismo y esas cosas. Una tonta Zarita se perdió de una amiguita.
Después bueno, entré a la primaria. Yo siempre tuve como una especie de atrapa-especímenes. Durante toda mi vida me relacioné con gente medio tarada o que no estaba bien del bocho, que tenía ciertas limitaciones o que estaba muy muy quemada. Bueno, en la primaria mi primer amiguita fue Virginia, una chica proveniente de una familia clase media-baja, que nunca valoró la educación, gente muy religiosa, ignorante, y bueno, Virginia no tenía muchas luces. Aclaro que no estoy expresándome con un tono discriminador, en lo absoluto, sólo trato de expresar una realidad según mi percepción y mi recuerdo. A los pocos días, el dúo se convirtió en trío, se sumó Fiorella. Habiendo crecido en la famila en la que crecí, siempre me relacioné creando tríos en los que yo era la tercera desplazada. Y Fiorella me vino al pelo, porque tenía una personalidad y un rol en el grupo que fomentaba este posicionamiento de mi parte. Fiorella era la "líder", la linda, la canchera, esa es la palabra, era canchera. Todos gustaban de ella, ella mandaba. Y cuando en un recreo yo caminaba con Virginia, y Fiorella vino a preguntar si podía ser nuestra amiga, yo dije "no", pero Virginia dijo "sí". Desde ese entonces Fiorella "me sacó" a Virginia, que por cierto, para mí funcionaba como un bastoncito que me daba seguridad. Formamos un trío en el que Fiorella quería estar siempre sola con Virginia, y ambas poníamos a Virginia en la situación de tener que elegir entre una y otra. Tuve una infancia con mucha mierda, poca creatividad, poca niñez, poca inocencia, mucho maltrato social y discriminación. En general, pasé la mayoría de los recreos de mi primaria solita. Me victimizaba, lloraba todos los días en mi casa y creía que me iba a morir si me dolía la cabeza. También me dejaba llevar por los fanáticos religiosos como Virginia, y creía en Dios, más o menos hasta cuarto grado, después se me pasó. Me encomendaba a Dios todos los días, era super cursi y hablaba de "amor" y de "amistad". Le suplicaba a Dios cosas que ya ni recuerdo. Por otra parte, en mi casa crecí en un mundo de adultos. Papás grandes y tres hermanos muchísimo más grandes que yo. No tuve una casa muy infantilizada. Veía Chiquititas y cosas así, admiraba a Britney y a Christina, y moría por los Backstreet Boys. Todas cosas que no fomentaban mi imaginación. Si leía era para mostrarles a los adultos lo que hacía, y para superar a Bianca que era una niña muy lectora y avocada a las artes. Bianca lo hacía genuinamente porque adoraba leer y escribir, yo lo hacía para destacarme en algo. A todo esto, mis compañeros se ensañaban conmigo, yo era la mosca muerta en la que descargaban toda su violencia y soberbia. Me llamaban bruja y se complotaban entre todos para reirse de mí, yo era el chivo expiatorio. Me llamaban fea, se reían de mi nariz, de mi apellido, de todo lo que podían reirse y de lo que no también. Hasta de mi voz, por eso dejé de hablar mucho tiempo, para que no se rían de mi voz, hablaba lo menos posible. Una vez un niño horrendo obeso y gigante, lleno de granos y de ropaje sucio, me robó mi patito precioso que yo adoraba y me había regalado Silvia, una amiga de mi mamá que vive en Montevideo. Me lo robó lo paseó por todos lados y lo tiró a la basura, yo lo recuperé y me puse muy mal, capaz ni lloré pero por dentro me apené mucho. Sabrina tenía otro peluche de animalito, y me decía que el de ella era mejor, es verdad, era más suave y como era marrón no se notaba la mugre, como en mi patito blanco.
Voy a contar una cosa más. Algo que me marcó mucho y me hace llorar, aunque capaz a terceros les parece poco meritorio de tanta salsa. Mi cumpleañitos de quinto grado, cuando cumplí 11. Estaba abandonando lentamente mi infancia, y una mirada irónica y negativa de la vida nacía silenciosamente en mi interior. Mis padres y los padres de Bianca decidieron festejarnos el cumpleaños juntas, porque ambas cumplíamos el 5 de octubre, y así podíamos festejar en un salón, abaratando costos. El salón se llamaba Nueva Luna. Previo al festejo, yo desafié a mis compañeritas a que me iba a teñir el pelo, y ante sus réplicas y negativas, lo hice. Una tontera, todo lo hacía para mostrar, para generar un lugar (de mierda) en el otro. Mis compañeritos obviamente siempre adoraron a Bianca, o al menos la querían mucho, Bianca se llevaba bien con todos y era genial, super creativa y divertida. En cambio, yo era la bruja fea aburrida que no decía nada y la pasaban por arriba. Cuando empezaron a llegar los nenes, traían sus regalos, y ahí se marcó la primer diferencia. A Bianca le traían cosas mucho mejores que a mí, o le traían lo mismo, y adelante mío le decían que después le daban otra cosa más, porque claro, algunas madres no eran desubicadas y si dos nenas festejan juntas un cumpleaños, no da que a una le regales una muñeca Barbie y a la otra una muñeca Gloria, que eran una garompa de plástico hueco. Por ejemplo, Florencia nos trajo una riñonera a ambas, pero la de Bianca estaba llena de pins, y la mía no tenía ni uno. Los nenes, siempre más malvados, como Emiliano o Agustín, directamente venían y me decían que habían venido por Bianca, no por mí, que era una bruja. La tenían con que yo era una bruja desde primer grado, sólo porque el salame de Agustín empezó a divulgar ese rumor sin fundamento alguno y todos se agarraron de eso para divertirse. La estructura social se ve tan clara... que patéticos que eran, y ahora la mayoría son unos perdedores hundidos en la miseria, que se creen que el mundo termina en Floresta. Bueno, después el cumpleaños siguió, y yo estaba medio colgada de una percha. Viendo fotos comienzo a recordar ciertos detalles. Nos ponían "mayonesa", "el meneaito", y canciones de esa calaña. Fiorella, como la estrellita pop de la Escuela República del Perú (pufffffff), bailaba muy bien, se había puesto un topsito corto rosa y unos pantalones de jean oxford, bien a la moda new millenium. Era super flaquita y bailaba diez puntos, yo la imitaba todo el tiempo. En las fotos me veo, en casi todas en las que estamos bailando, mirándola a ella tratando de copiar sus pasos. Me daba verguenza ser alguien, existir, creía que no tenía el tupé de estar ahí, tenía miedo, les tenía miedo a esos monstruos que iban a juzgar todo, pero la responsabilidad se aliviaba ya que todo, la comida, los juegos, el salón, también lo tenía Bianca. La animadora era una perra, tenía muy mala onda, nos maltrataba, nos gritaba... una bicha. El momento de la torta fue uno de los peores momentos de mi infancia. Los papás y abuelos de Bianca cocinaban como los dioses, en su casa siempre había golosinas y helados y tortas y galletitas de chocolate. Su torta era enorme, gigante, llena de colores llamativos, parecía hecha por reposteros, y le cantaron el cumpleaños bien fuerte. La mía... mi torta era una porquería en comparación, y las pusieron una al lado de la otra para cantarnos el feliz cumpleaños, primero a ella, después a mí. Mi torta era redondita, chiquita, aburrida, con velas feas y tosca, hecha por mi mamá que aunque cocina rico, nunca se destacó en eso. Como frutilla del postre, la de Bianca era de chocolate y la mía de vainilla, es obvio que el chocolate le gana a la vainilla. Todos los nenes comieron la torta de Bianca, la mía ni la tocaron. Y no soy ciega, ya sé que competía todo el tiempo y que estaba re enferma, una vida de mierda, una infancia de mierda, transtornada del orto, perdí la mejor etapa de la vida, nunca supe lo que significaba inocencia. El cumpleaños fue llegando a su fin acompañado de más agresiones y forradas de parte de los brutos. Pero bueno, qué va a ser? Mis padres se re esforzaron para darme ese cumpleaños y lo hicieron con la mejor intención del mundo y lo aprecio.
Odio mis cumpleaños, siempre la paso mal. En segundo año, mi papá me dio vueltas con festejar los 15, y al final, como quería que yo me encargue de todo y yo obviamente no podía sóla, no festejamos nada, se pasó la fecha y todo se fue olvidando. Sin embargo yo había dicho que iba a festejar, había planeado el vestido y se lo había mostrado a algunas amigas. Luego, en tercer año, que fue el año con menos amigos de todos porque yo no paraba de arruinar todas las cosas. También mi papá me dio vueltas con el cumpleaños, me dijo de festejarlo en Tazz, pero empezaron con múltiples restricciones con mi menoría de edad, y mi papá no se hizo cargo. Yo había repartido invitaciones y todo, pero el cumpleaños no se hizo. En cuarto año, el peor. El 4 de octubre, un día antes de mi cumpleaños, falleció mi abuela Ñata, mamá de mi mamá. Yo había arreglado con Daitch que festejaba su cumpleaños esa noche, o sea, la del sábado 5, que podía ir a festejar mi cumpleaños con mis invitados a su casa, donde él festejaba el suyo, ya que yo no tenía donde festejarlo y además teníamos amigos en común. De todos modos, yo no iba a ser la principal, el anfitrión era él. Yo tenía todo arreglado, había mandado mails y todo a las personas que quería que vayan. A la noche, me estaba preparando para ir, obviamente triste por el fallecimiento de mi abuela, y mi mamá me hizo todo un planteo en el que me hizo sentir terrible conmigo misma de por qué no debería ir a lo de Daith, de que cómo podía salir a festejar, y que además ella necesitaba que sus hijos estén con ella y demás cosas, todo en una situación super horrible de reproches personales que me hizo querer suicidarme el día de mi cumpleaños. En esos tres años, nadie más que mi familia me cantó el cumpleaños. Finalmente no fui a lo de Daitch y les avisé a quiénes pude mi situación. Mi mamá tenía razón, tenía su verdad, pero nunca pudo ver mi verdad, no entendió lo horrible que era todo para mí. También recuerdo que en tercer año, Agus Pizynski cumplía años cerca de mi fecha y festejó su cumpleaños al día siguiente del mío. Algo horrible, porque no sólo que no podía festejar mi cumpleaños, sino que tenía que festejar el de otra persona, rodeada de personas que me miraban mal por motivos quizás fundados pero también pendejos, y está bien quizás, teníamos 15/16 años. Como si fuera poco, había otra chica en mi situación festejando el cumple de Agus, y a ella le cantaron el feliz cumpleaños, a mí no. Me sentí super mal, super mal. En el año que estuve libre, que debía cursar quinto, ni festejé mi cumplaños y éste fue solitaio pero sin desilusiones, nadie me cantó el feliz cumpleaños ni me regaló nada. Me voy a ir, adios. No aguanto más, soy una tarada.
sábado, 27 de noviembre de 2010
BASTA DE TEATRO
Yo siempre pienso que no quiero tener 38 años y decirle a un chico de 17: yo a tu edad también era así, estaba loca, estaba re en la mía, tenía flashes existenciales y espirituales pero cuando vas creciendo tenés que encargarte de cosas más importantes fafafafa. Chau. No, sí loco, chau, caca pura. Así no va. No es así, no es que voy a darme cuenta de que todo era una pelotudez, sino que debo aplicarlo y apegarme un poco más a lo pragmático, porque en definitiva, la vida es una prueba de manifestación del ser, y no sé si mi objetivo es entregarme a ese ser o vivir de manera auténtica y con respeto hacia mi misma mis deseos que surgen de mi yo interno en interacción con la realidad concreta. Tiene que haber un equilibrio. Que la Juli que viva no sea sólo la respuesta a diversos estímulos provenientes de los diferentes espacios que competen en mi vida. Que Juli sea una expresión de ese ser, yo quiero entregarme y vivirlo e interiorizar, pero de nada sirve si en la realidad concreta no lo aplico, porque tengo que probarme ante los sentidos externos y la interacción, para seguir creciendo y porque sino estoy viviendo una mentira desde una torre de marfil con espejos de cristal.
Más naturalidad, por favor te lo pido. Un ejemplo de esto es mi vestimenta. Algunas noches no hay mucho para hacer y capaz alguien puede poner la casa para tomar algo o pasar el rato, es decir, situación bien cotidiana y ranchera. Y yo voy vestida como si fuese a bailar. ¿Eso significa que vivo las cosas con la misma magia que a los cinco años, y tengo ganas de ponerme linda para ver a mis amigos? ¿O significa que soy una desmedida que quiere llamar la atención y todo lo vive con la dimensión de la tensión dramática? Si no tengo sentido del humor es porque todo me lo tomo demasiado serio, preocupándome por establecer los límites entre el otro y el yo. Entre mi ego y la realidad externa. Todo impecable, todo para la obrita, a ver si me aplauden fuerte. Chau no puedo seguir viviendo así, es todo una gran farsa. Me quiero morir.
Quiero vivirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
miércoles, 3 de noviembre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
HOY ME LEVANTÉ BASTANTE LIMADA DEL BOCHO Y ESCRIBÍ ESTO
Los hombres se enroscan con… ( ¿?) … No me acuerdo qué. Con el aire. No sé. Los hombres son los individuos más vulnerables que existen. Pero uno sabe cuáles son los hombres inquebrantables. Parece que estoy idealizando, pero no. Con inquebrantables me refiero a íntegros, no a perfectos ni puros ni mejores. A hombres que no se ven patéticos encubriendo sus necesidades animales en actitudes más elevadas. Y eso ya sé con qué tiene que ver. Tiene que ver con si el hombre está entregado a su yo interno o no. Guido es una persona íntegra porque está en paz interna. No, en paz no se si está, no sé si llegó a tanto, pero es un tipo que se pudo entregar a su deseo, es decir, a su ser. En cambio, XXX es tan vulgar. Es tan rompible. Su vida no es deseo, es pretensión. Uno para no entregarse a su ser puede convertir el deseo en pretensión. ¿Cómo? Viviendo por el deseo puro y no por el camino hacia él. Porque uno se realiza con el camino, no alcanzando el deseo en sí. La vida es un camino a. XXX es atravesable por sables por ese motivo. Lo que se ve de él es un armazón de fuerza y pretensión lograda. Porque lo que él aparenta es que ha cumplido sus pretensiones. En realidad eso no lo sabemos, pero su escudo está manchado con esas exhibiciones. Uno piensa que. Uno piensa que él es fuerte. Se muestra seguro. Es un chico “no-me-importa-nada”. Y en ese nada cabe justamente, la nada, el anonadamiento, porque él está anonadado con la realidad sólo que se cubrió de esa escarcha podrida para pisar tierra. A él le importa todo. Él le habla a una persona mirando de reojo a todas las demás. Y esto significa muchas cosas. Su vida es un actuar constante, entonces controla cómo el público vive su pieza de teatro. Ayer lo observé mucho, por eso me miró mucho, porque sintió que yo le estaba prestando atención. ♥♥♥ lo ama, pero él a ella no. A él ni siquiera le importa ella. La vida de ♥♥♥ pasa por el colegio y por XXX, su vida empieza los lunes y termina los viernes, y el fin de semana es un receso. XXX vive los fines de semana y se entretiene con ♥♥♥ de lunes a viernes. Él no la ama. Sólo flashea. Y flashea aún más porque ella lo ama. Pero su vida no pasa por ♥♥♥ y ni siquiera la considera. ♥♥♥ es una persona muy sensible y muy frágil. No es rompible porque es demasiado delicada, es como un bebé que no se despertó, que todavía no se atravesó, pero que está por aprender a caminar, y ella lo sabe. Pero es tan insegura, que se ve atraída por la figura de XXX, que es el macho fuerte. En realidad es un cachivache. Ella depositó lo que le falta, la carencia interna que no le permite dar el salto hacia si misma, en XXX. Es decir, ella no está en relación con su ser porque su vacío interno proveniente del autodesconocimiento no se lo permite. Entonces se enamoró de XXX. Su zona de confianza pasa por la figura de XXX. Por ese macho viril que además tiene la dosis de bizarrez que se la da el hecho de que XXX es bastante cool. Pero sigue siendo un camionero. Y ojo, porque yo a los camioneros los respeto. Pero si uno piensa en un camionero, por lo general, lo primero que se le viene a la cabeza es un gordo sucio transpirado sentado en esos asientos de cuero bordeaux escuchando alguna bizarreada por la ruta. Y ojo, un gordo asqueroso, medio pervertido quizás, que les toca bocina a las mujeres lindas (en realidad no pasan mujeres caminando por la ruta, pero bueno, es la imagen jeje). Bueno, la imagen que me transmite el camionero es la de un bruto, y así es XXX. Con esto quiero decir que XXX no es como un camionero, sino como la imagen que tenemos incorporada de un camionero. Camionero Camionero. Porque hasta Miranda! entendería, si ellos mismos dicen “yo quiero ser tu negro del camión”. Ellos al parecer entendieron el rol del camionero en todo este asunto.
La crudeza con la que veo a los humanos es lo que me mata. Uno se enrosca con su propia visión de las cosas. No puedo entregarme a vivir, sólo puedo observarlo todo, y quizás ese sea mi gran refugio. Así me protejo de mi misma, maybe, no? Soy tan racional, y todo el tiempo palpo la pateticidad. De mi misma, que proyecto en otros personajes, como el de XXX. Pero en realidad me estoy criticando a mí.
Es gracioso pensar en cómo conviven los dos mundos. Me pregunto si a todos les pasa. El mundo de mis amigos, del colegio, mi vida social. Y el mundo de mi casa, familiar. Yo no sé a cuál pertenezco realmente. Son mundos muy separados, sí, que yo misma creo me encargué de hacerlo. Cuando estoy con mis amigos, me pienso “afuera de mi casa”. Como si perteneciera al mundo b (casa/familia), y por ese instante haya decidido vivir en el mundo a (amigos, exterior, social). Cuando estoy en mi casa, no sé. Cuando estoy en mi casa siento que en realidad es una morada de descanso para volver al ruedo. Y ahora entra aquí otra idea muy distinta que apareció en mi mente en un momento muy distinto y que recién ahora las relaciono. La vida se trata de un salir constante. Voy a. Pero no como camino a. No como camino al ser, aunque este no se alcance. Es un “voy a” por el mero lugar final pero en realidad este ya no importa, sólo vale perderse en la nada que genera ese circuito enfermizo de ir siempre a otro lugar. Si estoy en mi casa, siento que tengo que salir. Y cuando salgo, siento que tengo que volver. Cuando salgo siento que estoy afuera. Cuando estoy adentro siento que estoy adentro. Okey, eso fue muy redundante, probablemente la frase más redundante que escribí y quizás oí en mi vida. Pero el punto es que cuando estoy adentro siento que debo salir. No quiero que haya adentro y afuera, quiero que haya un acá. Si voy a una fiesta, al colegio, si salgo con alguien, sólo creo que en algún momento tengo que volver y me siento afuera. Pero en el adentro vivo para el afuera. Desde adentro lo único que hago es prepararme para mi salida. Y eso es porque aunque yo entiendo muchas cosas estoy muy bloqueada. No he podido entregarme ni en lo más mínimo a mi ser. Porque de modo contrario, no viviría ni afuera ni adentro, viviría para mí, acá, hola. Muy coloquial toda esta situación.
So… I think this is so over now.

